El principal motivo por el que un farmacéutico es agredido en España es por negarse a dispensar un medicamento que requiere prescripción sin la correspondiente receta médica. Es decir, por hacer bien su trabajo. Este es solo uno de los muchos datos que se extraen del Observatorio de Agresiones a Farmacéuticos, una iniciativa necesaria que pone cifras a una situación intolerable.
Como se puede leer en este artículo de El GlobalFarma, en los dos primeros meses del año se registraron 24 agresiones contra farmacéuticos, la mayoría de ellas en las oficinas de farmacia. La cifra real, lamentablemente, es mucho mayor. Esto se debe, igual que ocurre con el colectivo médico, a que muchas de estas agresiones no son denunciadas por las víctimas, por lo que permanecen bajo el radar de los registros y, por ende, no computan en las estadísticas.
La violencia que sufre el colectivo sanitario va ‘in crescendo’ en los últimos años y esta es una deriva preocupante. De hecho, el año pasado y según los registros de la Organización Médica Colegial (OMC), se registraron 847 agresiones a médicos, cifras que marcan un triste récord.
Las farmacias están prácticamente en todas las calles de los barrios, pueblos y ciudades de España. El servicio que prestan a la ciudadanía es encomiable y así lo comprende la inmensa mayoría de la sociedad. Solo hay que recordar el CIS designó, en uno de sus últimos barómetros del año pasado, a la farmacia como el servicio más accesible y mejor valorado por los ciudadanos.
En este sentido, impacta que haya quien decide cargar contra estos profesionales que, desde el otro lado del mostrador y con la cruz verde en la puerta, son alabados en las encuestas sociológicas y se han jugado el tipo por sus vecinos en momentos muy duros, como aquellos meses de la pandemia.
Se estima que cada día pasan por las farmacias españolas 2,3 millones de personas. Al comparar las magnitudes, podría parecer que esas 24 agresiones en dos meses no son demasiadas. Sin embargo, no se debe dejar pasar ni una y, desde aquí, animamos a todo aquel que sea víctima de una situación así, a que lo denuncie. Las agresiones no entran en la nómina del farmacéutico.