Al final de cada año se analizan los objetivos que se propusieron al principio del calendario. Porque tanto los éxitos alcanzados como los pendientes nos dan buena pista de los retos para el futuro. Cuando hablamos de los retos en la sanidad es como hablar de un futurible al que queremos aproximarnos. Pues bien, hagamos un ejercicio muy saludable como anotar en este breve artículo algunas líneas para seguir caminando hasta alcanzar el horizonte.
Partimos de un principio fundamental que es aceptar que tenemos un Sistema Nacional de Salud (SNS) con diecisiete Servicios Regionales de Salud. Dicho sistema cuenta con áreas sanitarias (consultorios, centros de salud y hospitales) sustentadas en una sólida e importante legislación, leyes y normativas centrales y/o autonómicas, con las administraciones que gestionan todos los niveles del Estado.
También que la atención en la salud se acerca a la ciudadanía casi a pie de calle como las farmacias. Esta atención se hace a través de unas 22.231 oficinas, la cobertura nacional es completa pues tenemos más de 81.000 profesionales de la farmacia colegiados y una farmacia por cada 2.187 personas (hay un 64,5% se encuentran en zonas rurales) en España.
Hablemos de retos: un reto novedoso es la revolución digital y tecnológica. Que cada persona pudiera portar una tarjeta sanitaria, comprensible y fácil de utilizar correctamente en cualquier lugar de España con su historial clínico básico como existe ya en la mayoría de las CCAA. Sería como alcanzar una de las metas sobre la equidad sanitaria.
Por eso, este año es clave los objetivos de conectividad 5G y también para la ciberseguridad aplicada a la salud individual y colectiva a través de la Agenda España Digital 2026.
Además, todo lo que significa la utilización de la inteligencia artificial (IA) de forma ética en la parte clínica, desde el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de enfermedades, así como la gestión de los pacientes e incluso llegar a compartir la historia clínica entre la sanidad pública y privada en un pueblo a la gran ciudad.
Hay otros retos que tienen una historia previa y combinan factores económicos con los problemas laborales de los profesionales, así como las nuevas patologías atendidas debidas a la cronicidad y también al envejecimiento de la población.
Tenemos en cartera la reforma del Estatuto Marco, que busca reducir la temporalidad y mejorar las condiciones del personal sanitario. Hay escasez de profesionales de Atención Primaria y de algunos especialistas en zonas rurales. La mayoría se concentran en las grandes ciudades favoreciendo una fuerte brecha territorial. Hay comunidades autónomas con ratios aceptables, pero otras presentan una dotación muy inferior a la media nacional.
"Uno de los retos claros está en las nuevas demandas y necesidades asistenciales de la Salud Mental. La prevalencia global estima que un 34% de la población padece algún tipo de trastorno mental"
Necesitamos más de 100.000 enfermeras para equipararnos a la media europea. España tiene una relación de 40% enfermeras y 60% médicos, mientras que en Europa es lo contrario (70% enfermeras y 30% médicos).
A fecha de enero de 2026, las cifras reflejan un sistema con un alto número de profesionales colegiados: unos 310.558 profesionales de la medicina (tasa 4,49 profesionales por cada 1.000 habitantes) y unas 353.635 profesionales de enfermería (ratio entre 6,1 a 6,36 enfermeras por 1.000 habitantes).
Otro de los retos claros está en las nuevas demandas y necesidades asistenciales de la Salud Mental. Se encuentra ejecutando la Estrategia de Salud Mental 2022-2026, que busca precisamente abordar este aumento de la demanda asistencial y la falta de especialistas. España cuenta con apenas 9,27 psiquiatras por cada 100.000 habitantes.
La prevalencia global estima que un 34% de la población española padece algún tipo de trastorno mental. Esto significa que uno de cada tres españoles adultos presenta algún problema de salud mental diagnosticado o registrado en atención primaria.
Otro de los importantes retos está en las patologías crónicas, las cuales van directamente proporcional con el envejecimiento de la población por lo cual el modelo preventivo debe prevalecer sobre la sistemática asistencial de las enfermedades agudas. Además del reto y casi desafío en la mejora de la asistencia y acceso a medicamentos huérfanos de las Enfermedades Raras, ya que más de la mitad de estos tratamientos autorizados tienen restricciones de financiación.
Y terminamos este breve repaso en el reto clave: la presión económica y la inflación, pues se prevé una subida del coste de los servicios y suministros médicos al 8,4% en 2026, superando la media de la Unión Europea. Además del importante debate entre lo público y lo privado. Hay que blindar la sanidad pública, por ello el Gobierno impulsa leyes para limitar la gestión privada en centros públicos, mientras que la sanidad privada sigue absorbiendo entre el 28% y el 42% de la actividad hospitalaria total.
Los Presupuestos Generales del Estado tienen que corregir la preocupación por la desigualdad entre comunidades autónomas debido a diferencias en los presupuestos sanitarios per cápita y la gestión de dichos recursos.
*María Sainz es portavoz adjunta del PSOE en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados.