En 2025, el sector de Tecnología Sanitaria ha reafirmado su papel esencial tanto para mejorar la salud y calidad de vida de la población, así como para lograr un sistema sanitario más eficiente. Con este fin, nuestras compañías innovan cada día mejorando diagnósticos y tratamientos que están favoreciendo detectar antes las enfermedades y con mayor precisión, al tiempo que se desarrollan tratamientos más individualizados. El resultado es que somos el segundo sector con más registros de nuevas patentes en el ranking nacional.
Además, nuestro sector es hoy motor de progreso para el país y la sociedad. Nuestra industria genera ya un valor añadido bruto directo a la economía nacional de 5.100 millones de euros (más otros 6.400 indirectos); supera los 54.000 empleos directos y 85.000 indirectos, con el 96% de ellos indefinidos y un 46% de empleos femeninos. Además, las compañías invierten una media de 60.000 euros anuales por empleado, lo que supone cerca del doble del promedio industrial nacional.
Pero también hay datos para la reflexión, ya que una de cada cinco empresas de nuestro sector presentó pérdidas, siendo especialmente afectadas las pymes. Es muy preocupante y hacen falta medidas que permitan que estas empresas puedan seguir siendo viables en un contexto económico difícil como el que estamos, que sigue marcado por el incremento de los costes productivos, la inflación, etc., y al que en este ejercicio se han sumado las amenazas arancelarias. Es necesaria la puesta en marcha urgente de medidas como la indexación de los contratos públicos de tecnología sanitaria al IPC o la apuesta por la compra pública basada en valor y calidad, así como un Plan de Industrialización para nuestro sector que refuerce la capacidad productiva local y la inversión.
"Es necesaria la puesta en marcha urgente de medidas como la indexación de los contratos públicos de tecnología sanitaria al IPC o la apuesta por la compra pública basada en valor y calidad"
En el ámbito regulatorio también está produciéndose una revisión importante de la legislación de nuestro sector. Las noticias parecen positivas, ya que parece que el nuevo anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios contiene una regulación diseñada teniendo en cuenta las peculiaridades de nuestro sector, así como una obligatoriedad a limitar al 20% el peso de los criterios económicos en los concursos públicos destinados a la compra de Tecnología Sanitaria. Esperamos que el contexto político actual no frene cambios normativos que son importantes con iniciativas legislativas como esta o la Ley de Industria y que estos proyectos normativos que se están tramitando culminen de forma exitosa en 2026. Desde Fenin nos ponemos a disposición de la Administración para ello.
Para nuestra Federación, ha sido un año muy positivo. Hemos crecido en socios de manera significativa, hemos incrementado la capacidad de impacto e interlocución de la Federación, hemos seguido generando alianzas con organizaciones estratégicas en el ámbito sanitario, hemos promovido documentos de consenso con las administraciones (como la 2ª actualización de la Guía de Compra Pública Eficiente de Tecnología Sanitaria, elaborada con sus expertos en contratación), etc. Y, en el ámbito de la gestión interna, hemos recibido la concesión por parte de la AENOR de la certificación UNE 19603:2023 en materia de libre competencia, que refuerza y reconoce nuestro sistema de gestión de compliance. Esta certificación acredita la apuesta de nuestra organización por la gestión responsable y transparente y nos anima a todo el equipo de la Federación a seguir trabajando con rigor, excelencia y compromiso. No cabe duda de que nuestro compromiso con la mejora del Sistema Nacional de Salud y, en definitiva, con la mejora de la salud y calidad de vida de las personas, requiere de una actividad acorde a los más altos estándares de gestión.
Como ejemplos de la colaboración institucional mantenida en 2025 desde Fenin, destaco que hemos seguido trabajando estrechamente con el Ministerio de Sanidad, INGESA y las CCAA en el diseño y ejecución de sus estrategias de renovación tecnológica (identificación de necesidades de renovación de equipos y diseño de los acuerdos marcos para promover la concurrencia); así como con la Aemps para la correcta aplicación de los nuevos reglamentos en torno a los productos sanitarios y DIV, o el trabajo que estamos haciendo con el Ministerio de Industria para reforzar la capacidad productiva del Sector de Tecnología Sanitaria.
Por todo ello, el año 2026 apunta a ser retador, tanto en el ámbito regulatorio como macroeconómico. El objetivo es claro: seguir reforzando, y ampliando, el papel esencial del sector y de la innovación tecnológica en la mejor salud y calidad de vida de la población, y en el progreso del país y la sociedad.
*Pablo Crespo es secretario general de Fenin.