Este miércoles se celebra en el Hospital Clínico San Carlos la lección memorial ‘La lucha contra el envejecimiento y la muerte empieza por ti’, que organiza la Fundación Fernández-Cruz. Su presidente, Arturo Fernández-Cruz, explica cómo el empoderamiento del paciente puede ayudar a reducir las enfermedades crónicas y frenar el envejecimiento.
Pregunta. El envejecimiento es uno de los grandes retos del SNS, ¿cómo se debería abordar?
Respuesta. Yo creo que el SNS tiene ideas claras sobre las grandes pandemias que están asociadas al envejecimiento. A lo largo de estos últimos años hemos aprendido como médicos que no existen genes que nos codifiquen el envejecimiento; es decir, que no estamos programados para envejecer; sin embargo, sí hemos aprendido que disminuimos nuestra esperanza de vida cuando se expresan determinadas pandemias y que se relacionan con la modificación de la curva del envejecimiento del ser humano. Estos procesos son bien conocidos por los sistemas de salud. Son las enfermedades crónicas, que se han convertido un reto, porque constituyen por encima de los 65 años el 80 por ciento del gasto sanitario público y privado. Estas enfermedades crónicas son bien conocidas. Es la enfermedad cardio y cerebrovascular, la obesidad y la diabetes, el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer y el cáncer. Si pudiéramos ser más eficaces en prevenir las enfermedades crónicas entraríamos en un escenario diferente y empezaríamos a confirmar que si puede vivir por encima de los 100 años.
P. Se habla hoy de empoderar al paciente, ¿hasta qué punto se ha conseguido o se está consiguiendo esa meta?
R. España es el ejemplo. España ha conseguido que tengamos una esperanza de vida alta y creo que esto se encuentra en parte en los genes. Lo discutirá Carlos López-Otín, con mayor profundidad en la presentación. Pero esos genes se dañan no sólo por un lenguaje que puede aparecer alterado en la infancia, sino del ambiente tóxico que se crea alrededor de sus hábitos normales, entre los que se encuentra como dijo la Nobel de Medicina del año pasado, Elisabeth Blackburn, el estrés crónico. Por lo tanto, las evidencias científicas demuestran que cuando un sujeto entiende las reglas del juego de que realmente comer adecuadamente y la dieta mediterránea nos favorece y nos previene de la metilación de las zonas vulnerables del ADN que se daña; realizar ejercicio físico moderado y luchar contra el sedentarismo; controlar el desarrollo de las enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes; prevenir el envejecimiento del cerebro mediante actividades de memorización, y hacer una atención temprana del cáncer. Eso constituye algo fácil. El ciudadano es el eje del empoderamiento. Los Nobel de Química del año pasado descubrieron la reparación del ADN. Nosotros podemos ayudar a reparar ese daño. Que el individuo conozca que esto está en su mano es muy importante.
P. El programa hacía especial énfasis en las enfermedades cardiovasculares y en los tratamientos con incretinas.
R. En la fundación llevamos desde hace más de 35 años. Habíamos interpretado desde el principio que la prevención de las enfermedades crónicas constituía una herramienta útil para el médico y el ciudadano. Estamos en un momento en que la biotecnología ha logrado un desarrollo acelerado de este proceso tecnológico y que se ha permitido aplicar a la medicina actual. No sólo se ha conseguido en la metodología del diagnóstico sino también en el campo de los tratamientos con fármacos. Este año le hemos prestado a lo que creemos son los dos tratamientos más revolucionarios en el campo de las enfermedades crónicas. La primera es la diabetes. Esta patología en su lenguaje más convencional clásico y desde el punto de vista no farmacológico consistía en no ganar peso, ejercicio, evitar el estrés crónico, una dieta mediterránea... Teníamos fármacos convencionales que potenciaban la liberación de insulina por el páncreas. Ahora ha cambiado brutalmente y nos encontramos con dos estructuras de fármacos diferentes. Una de ellas son las incretinas y que han cambiado la dinámica del proceso del diabético en su evolución crónica, logrando que deje ser de diabético. Esto lo va explicar Jens Juul Holst, que es un investigador del máximo nivel mundial y el primero de Europa. Por su parte el profesor Egido tratará la otra dinámica de la ateroesclerosis, que creíamos que habíamos tocado techo con las estatinas. Ahora tenemos nuevos fármacos que revolucionan el concepto de la inflamación, que es responsable del envejecimiento. Explicaremos este nuevo escenario y cómo utilizar esas herramientas.