El uso racional de medicamentos se ha convertido en un tema de salud pública. El asunto afecta ni más ni menos que a la mitad de los pacientes que —según identifica la Organización Mundial de la Salud (OMS)—, toma mal los fármacos. Según este organismo, el uso racional implica que cada fármaco se debe indicar a cada uno de los pacientes de manera específica, en la dosis correcta, durante el tiempo establecido y al menor coste posible para él y para la sociedad. Pues bien, esta definición se incumple de modo sistemático.
Ante esta situación, el doctor Manuel Escolar, responsable del Departamento Médico de Cinfa, explica que “el medicamento debe ser eficaz, pero de una manera racional o responsable, que evite, en la medida de los posible, los efectos secundarios, interacciones no deseadas o pérdida de eficacia, así como costes personales, sociales y sanitarios innecesarios”. Para ello, el paciente tiene gran parte de la capacidad de lograr que esto se logre. Así, “aunque la prescripción de un medicamento es tarea del médico, y su dispensación, del farmacéutico, el paciente tiene que responsabilizarse de cumplir el tratamiento y las indicaciones dadas por los profesionales sanitarios”, resume el experto.
Seguir el tratamiento puede resultar confuso para los pacientes. Por ello, es fundamental tratar de evitar los errores que suelen ser habituales a la hora de tomar la medicación. Para Escolar, entre los más comunes destaca, por ejemplo, “no completarlo porque creemos que ya nos sentimos mejor, olvidar una dosis, no respetar el horario indicado, no dar al médico información correcta sobre nuestros síntomas o la medicación que tomamos si padecemos alguna afección, o recomendar a otras personas fármacos que a nosotros nos han ido bien”. De hecho, estos fallos son responsables de que se puedan agravar los síntomas o que se recaiga en la enfermedad.
Para favorecer un uso correcto de los medicamentos el responsable médico plantea un decálogo con las claves. El primer punto pasa porque el paciente se implique de forma activa en su medicación, que esté de acuerdo con los cambios de hábitos que le planteen y que, en caso de duda—, consulte con el médico o el farmacéutico. En segundo lugar destaca la necesidad de confiar en el médico. El experto recomienda seguir las dosis, indicaciones y pautas que éste prescriba. Además, insta a no suspender el tratamiento sin motivo justificado.
Otro consejo es adquirir siempre la medicación en la farmacia, que es el único lugar autorizado que garantiza su seguridad y calidad. Leer el prospecto para conocer el fármaco y reconocer su nombre, tanto el genérico como la marca ayuda a evitar errores. El almacenaje es también importante. No debe mezclarse con otros productos, ni estar al alcance de los niños, recuerda Escolar. En este sentido, conservar el envase original y el prospecto facilita la consulta posterior de la posología. Así, sacar el fármaco del blíster lo deteriora, por ello recomienda conservarlo o usar pastilleros. Por otro lado, hay que seguir la indicaciones sobre la ingesta y tener cuidado con los efectos secundarios. Como truco final para no olvidar las tomas, el experto insta a crear un calendario de medicación, asociar la toma con una actividad cotidiana o programar una alarma en el móvil.
Afrontar la menopausia
Al margen de este decálogo, Cinfa ha planteado otras recomendaciones para una de las etapas más complejas para la población femenina, la menopausia. Eduardo González del Departamento Médico de Cinfa, aconseja “incorporar hábitos saludables como practicar ejercicio o dejar de fumar ayuda a prevenir afecciones asociadas a este proceso”. La toma de complementos alimenticios en este periodo, como las isoflavonas de soja también puede ayuda a sobrellevar los síntomas.