Claves para evitar que la subida de la luz haga ‘saltar los plomos’ de la farmacia

<p>El gasto energético de las farmacias puede alcanzar hasta el 8 por ciento de los gastos operativos, por ello, hacer una auditoría energética puede ayudar a saber dónde ahorrar.</p>

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Á. R. Madrid | viernes, 17 de febrero de 2017 h |

La limpieza y una correcta iluminación son identificativos deseables para una oficina de farmacia. Sin embargo, hace unas semanas la subida de la luz ‘bajó los plomos’ a la población en general. Y llevó también a la tentación de bajar las luces, sobre todo a aquellos que tienen un negocio. Esto sucede en las farmacias, que también sufren esta subida, lo que les obliga a tratar de ser más eficientes. De este modo, el ahorro energético pasa a ser una de las cuestiones a tener muy en cuenta en la gestión de la botica. Las recomendaciones pueden ir desde bajar la calefacción a instalar maquinaria o luces más eficientes. Por ello este artículo desgranará algunas de las medidas para lograr que la farmacia sea más eficiente, competitiva y logre cuadrar sus cuentas.

A modo de ejemplo encontramos lo que representa el gasto energético de las oficinas de farmacia, que puede alcanzar e incluso superar el 8 por ciento de sus gastos operativos. Ante esto, desde COFM Servicios 31 SLU consideran importante contar con una asesoría energética que ayude a buscar nichos de ahorro y facilite la implantación de medidas de ahorro energético. Por ello, ofrecen el Farmaenergía, un servicio de asesoramiento energético integral proporcionado por la sociedad del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, que incluye el capítulo de venta de energía.

Entre otros, el servicio lo facilita a sus clientes la sociedad a través de Fenie Energía, la comercializadora de energía eléctrica de los instaladores de España. Estos llevan a cabo un completo asesoramiento y la implementación de medidas de ahorro energético orientadas específicamente a oficinas de farmacia. Concretamente se basan en tres pilares: reducir los gastos en energía, mantener el nivel de servicios en las instalaciones y cumplir con la normativa vigente en materia energética. Así, recomiendan lo primero “realizar un estudio para facilitar mejoras en las instalaciones eléctricas y utilizar de manera más racional de la energía en las oficinas de farmacia se traduce en un recorte significativo de la factura energética”, afirman desde el COF de Madrid. En este sentido calculan una cifra del ahorro estimado que no es nada desdeñable, “en algunos casos puede llegar hasta un 25 por ciento”, según explican desde la sociedad.

En el caso específico de la oficina de farmacia hay que tener en cuenta, por ejemplo, que la iluminación necesaria no será la misma en todos los espacios. Todavía hay muchos establecimientos con una instalación antigua y por lo tanto anticuada. Lo ideal entonces es dejar de utilizar bombillas antiguas y pasarse a otros sistemas de iluminación más eficiente, ya sea las bombillas de bajo consumo o con tecnología LED, así como renovar la maquinaria.

Además de estas medidas se puede desarrollar un plan de optimización con vistas a atacar de raíz la ineficiencia energética. Los pilares del servicio de Farmaenergía, según explica a EG José Ángel Gimeno, pasan por “medir primero para poder tomar medidas después”. Primero realizan una auditoría energética en dos fases, en primer lugar el técnico realiza una inspección visual de la iluminación y la climatización y luego analiza la factura eléctrica de la farmacia, explica Gimeno. Con esos datos elaboran un informe con la recomendación para cada botica.

Otro estudio más profundo sería el que realizan con la instalación de un monitor de consumo. Durante 3 semanas este dispositivo ofrece datos de consumo eléctrico de la botica. Por ejemplo, el nocturno, o los equipos que son menos eficientes. Así, identifican las posibilidades de ahorro. En algunos casos, según explican desde Fenie Energía, han detectado casos de boticas con una potencia contratada superior a la necesaria. “También hemos detectado posibilidad de mejora en los precios de la factura, en caso de que fueran de hace años”, explica. El objetivo es que cada botica pague lo necesario y no más.

Una climatización ‘de fondo’

Otro de los ejemplos de ahorro energético en las farmacias pasa por técnicas más sofisticadas. En este caso se trata de una solución tecnológica de fondo. Francisco Galán es el titular de la oficina de farmacia Sanafarma, que reparte el concepto de eficiencia por todos sus rincones. Como iniciativa innovadora ha planteado un sistema particular. Concretamente ha comenzado a realizar una serie de perforaciones debajo de la farmacia, a 150 metros de profundidad para extraer energía del subsuelo para climatizar la botica sin consumir ni un solo kilovatio de la red y convertir a la farmacia en un establecimiento autosuficiente energéticamente. Es cierto que se genera un retorno medioambiental, aunque también hay que valorar las ventajas derivadas, que permiten la optimización de la gestión del establecimiento. Concretamente, el titular de la botica Sanafarma, estima que “entre 6 y 8 años esperamos haber recuperado, gracias al ahorro en consumo y costes eléctricos, el importe total de lo invertido”.