Pablo Martínez
Periodista e historiador
En las leyendas artúricas, mitos celtas desplazados de Europa occidental tras la cristianización, el hada Morgana era capaz de tomar la apariencia de cualquier animal y confundir a los hombres. Esa capacidad de transformación ha sido utilizada para definir como fata morgana el espejismo que se origina por una inversión de temperatura. Objetos que se encuentran en el horizonte como islas, acantilados, barcos o témpanos de hielo, adquieren una apariencia alargada y elevada, similar a castillos de cuentos de hadas.
Los farmacéuticos alemanes recibieron con satisfacción la sentencia del Tribunal de Luxemburgo que desestimaba la creación de cadenas de farmacias y limitaba la titularidad a farmacéuticos. Pasada la euforia, comenzaron a pensar que se encontraban ante una fata morgana. Gasolineras y quioscos de flores habían empezado a constituirse en puntos de distribución de medicamentos adquiridos por Internet. En Renania del Norte cuatro estaciones de servicio de la cadena Shell distribuyen medicamentos en una especie de prueba piloto, y se baraja una posible exclusiva para las 2.200 gasolineras Shell repartidas en Alemania. En el caso de las floristerías, su valor añadido consiste en su capacidad de entregar pedidos en los domicilios.
No es ningún espejismo, sino el resultado de una votación en el Bundestag en la que la falta de acuerdo entre los dos partidos de la coalición gubernamental (los conservadores del CDU-CSU, de la canciller Angela Merkel, y los socialdemócratas del SPD) permitió que se introdujera una modificación en la Ley del Medicamentos por la que se rechaza la prohibición de utilizar esos puntos de distribución de medicamentos, lo que equivale a su autorización. A estas alturas se duda si Morgana apareció el 19 de mayo en Luxemburgo, lo hizo después o ha decidido embrujar el mundo farmacéutico europeo.