María Teresa Miras-Portugal
Presidenta de la Real Academia Nacional de Farmacia
JUAN NIETO
Madrid
Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Sociedad Española de Biofísica, de la de Bioquímica, de la de Neurociencias o de la European Society for Neurochemistry, María Teresa Miras-Portugal se convirtió en 2007 en la primera mujer que presidía una Real Academia en nuestro país: la de Farmacia. Después de tres años en el cargo, esta doctora en Farmacia, con más de 14 tesis doctorales y más de 180 publicaciones en revistas internacionales a sus espaldas, ha vuelto a ser elegida para estar otros tres años al frente de una institución con más de 500 años de historia.
Pregunta. Haber sido la primera mujer en ocupar ese puesto en la institución parece que ha gustado.
Respuesta. Es una institución con una gran trayectoria y que agradece las cosas que se hacen. Las cosas pueden salir bien o mal, pero detrás está siempre el esfuerzo que uno ha puesto, y los académicos son muy sensibles a esto.
P. “Su buen quehacer, esfuerzo y gran responsabilidad asumida en su primer mandato”. Son las palabras con las que se justificó su reelección. Todo un halago, ¿no?
R. Sí, pero la RANF tiene unos académicos que son excepcionalmente generosos. Hay que quedarse con la mitad de esos elogios y, sobre todo, con el gran ambiente que reina en la RANF.
P. ¿Ese ambiente es clave para que la institución desarrolle bien su función?
R. Es la única forma de que las cosas funcionen: un esfuerzo conjunto, sumar siempre. O movemos todos el sistema o irá hacia atrás, porque el mundo se mueve.
P. Hay que moverse. ¿Ésa es la principal labor, colocar a la institución a la altura de los tiempos?
R. Ésa es una frase muy bonita pero... ¿cómo hacerlo? ¿En qué podemos servir a la sociedad? ¿Cómo contactar con las asociaciones profesionales? ¿Cómo evolucionar para que los estudiantes no se queden en fuera de juego? ¿Cómo adaptarnos a Bolonia? Todos esto es el sujeto de lo que hacemos en la RANF. Conocer cómo está el mundo, cómo está las Ciencias de la Vida y la Salud, que la gente se entusiasme, dar nuestro apoyo y descubrir todo lo bueno que hay en nuestra área.
P. ¿Es algo fundamental para dar a conocer la RANF a, digamos, los farmacéuticos de a pie?
R. Cada vez más farmacéuticos son conscientes de que si surge un problema la RANF puede ser el lugar de reunión donde hablar y encontrar soluciones. Donde ver el futuro, por ejemplo, en temas relacionados con la nanotecnología farmacéutica, donde hoy en día ya disponemos de gente magnífica. Hay que vislumbrar el futuro y sumar la potencialidad que tenemos en el presente.
P. ¿Cómo han sido estos primeros años al frente de la RANF?
R. Mucho trabajo, pero si quieres que las cosas se muevan tienes que acabar con el efecto inercia que existe en todas las instituciones. Eso sí, he podido hacer algo es porque la junta de gobierno es magnífica y porque la RANF tiene unos académicos extraordinariamente sólidos. Todo esto nos ha enriquecido y facilitado la labor, porque las instituciones no pueden depender de una persona. Todo tiene que estar en continua modificación, y por ello luchamos.
P. ¿Savia nueva?
R. Sí, siempre. Tiene que venir gente joven, porque las personas, como las ideas, se agotan. Todo tiene que renovarse. Tenemos suerte de contar con universitarios muy trabajadores, y hay que potenciar las vocaciones en Ciencias de la Vida y la Salud porque necesitamos mentes analíticas, racionales y críticas, que nos darían mucha riqueza.
P. Futuro. ¿Qué espera de los tres próximos años en la RANF?
R. No sé qué deparará, pero no me preocupa mucho, porque no estoy sola. Espero que no sean peores que los tres anteriores. Como decía Quevedo: “Cuando decimos que cualquier tiempo pasado fue mejor estamos minusvalorando el futuro”. El pasado es pasado y, generalmente, no fue tan bueno. Hay que confiar en hacer un futuro mejor y estimular las mentes de la gente.
P. ¿Se quedó algo en el tintero en su primera legislatura?
R. Nos movimos mucho. Por ejemplo, en la conexión con las academias de Farmacia iberoamericanas. Ahora, creo que ha llegado el momento de conectar con las europeas, con las que nos unen más cosas que las que nos separan.
P. Fomentar la investigación y el estudio de las ciencias farmacéuticas es una de las funciones de la RANF. ¿Resulta difícil cumplir?
R. Es el momento de optimizar lo que tenemos, de darnos cuenta que con el coste de Cristiano Ronaldo solucionaríamos los problemas de déficit presupuestario para la investigación. Por ejemplo, en la RANF se conjuga muy bien la investigación y la docencia, unas presentaciones a las que se puede acceder a través de nuestra página www.ranf.com. Es bueno para la gente joven, que debe aprovechar, ahora que son como esponjas, esta oportunidad de enriquecerse. Ellos son el futuro.
P. Otra función de la RANF es asesorar al Gobierno, otra de sus funciones. ¿Son esponjas?
R. Aunque aparece reflejado en los estatutos y en el BOE, los ministerios funcionan con comisiones que, a veces, incorporan académicos. Pero echo en falta que pregunten a la RANF sobre aspectos concretos, como sucede en Francia, por ejemplo.
P. ¿En España no les piden esos informes independientes?
R. No pasa con esa intensidad, pero sí me gustaría que la RANF pudiera jugar ese papel, porque tenemos gente muy sensata y que mantiene la ilusión por el conocimiento.
P. Entonces, ¿no se les pidió, por ejemplo, ningún informe sobre la venta sin receta de la PDD?
R. No, pero el Ministerio de Sanidad tiene sus asesores. Aunque en este tema hay dos aspectos: el político y el farmacéutico. Demandas de la sociedad y ciencia. Lo que sí creo es que lo fundamental en este tema sería dar una educación sexual muy seria.