Los representantes de los colegios de farmacéuticos provinciales votaron a favor, por amplia mayoría, los 32 artículos, tres disposiciones adicionales y una transitoria, presentadas por la cúpula de la institución
El artículo que cosechó más votos desfavorables fue el de la obligatoriedad de que el presidente, el secretario general y el tesorero del Consejo General de Farmacéuticos deban residir en la capital de España
La Asamblea general que celebró la semana pasada el Consejo General sólo llevaba un punto en su orden del día: “Debate y votación de los nuevos estatutos”. Un único punto pero intenso, ya que, durante dos días, la sede de la máxima institución farmacéutica española se convirtió en un foro de debate en el que, uno por uno, se pasó revista a los 32 artículos y tres disposiciones adicionales y una transitoria de los nuevos estatutos que la cúpula directiva del Consejo General presentó ante los representantes farmacéuticos provinciales. A pesar de que este proyecto ya era conocido por todos e incluía muchas de las aportaciones que los colegios provinciales habían realizado con anterioridad, todos los artículos presentados fueron tratados en profundidad, y en todos ellos participaron, “sobre todo para mejorar la redacción de los artículos”, algunos de los representantes provinciales. Un debate sobre cada uno de los artículos que, posteriormente, desembocaba en su votación.
El ‘maratoniano’ debate para aprobar los nuevos estatutos del Consejo General dio comienzo el 28 de enero a las 10.30 horas y, durante esta primera sesión se debatieron y aprobaron 20 artículos, que contaron todos ellos con el respaldo mayoritario de los representantes provinciales.
Una primera sesión que se prolongó más allá de las 21.00 horas, con tan sólo una hora para comer. En esta primera sesión se debatió y voto uno de los puntos que mayor polémica ha suscitado: el del cálculo de la representatividad de los colegios provinciales en el seno del Consejo General. Un obstáculo que fue salvado con nota, ya que la ponderación del voto a través del ‘sistema Penrose’ únicamente contó con el voto negativo de los COF de Valencia y Córdoba (nueve votos en total) y la abstención del de Madrid (diez votos). Y es que, cabe destacar que, tal y como señalaron fuentes del propio Consejo General, “en todas las votaciones los votos favorables han estado por encima del centenar (de un total de 161 votos)”.
El segundo día transcurrió por los mismos derroteros: la práctica unanimidad. Otra jornada ‘maratoniana’, sin descanso ni para comer, que se prolongó más allá de las 14.00 horas. Una hora prudente para que los representantes provinciales pudiesen regresar a sus casas.
J. NIETO / A. CORNEJO
Madrid
El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos aprobó la semana pasada sus nuevos estatutos, con lo que se renovó un texto que databa de 1959 y se introdujo, de esta forma, de lleno en el siglo XXI. La Asamblea general de la máxima institución farmacéutica de nuestro país dio su apoyo mayoritario a los 32 artículos, tres disposiciones adicionales y una transitoria de los que constaba el proyecto presentado por el comité directivo del Consejo General y que regulará el funcionamiento de esta institución los próximos años.
Este proyecto cogió como base el borrador redactado en el intento frustrado de renovación de 2005 y adaptó la normativa de obligatorio cumplimiento para organizaciones profesionales tras la transposición de la directiva de Servicios europea, la conocida Ley Ómnibus. Este borrador fue estudiado durante un periodo de consulta de más de tres meses, tras el cual consejos autonómicos y colegios realizaron muchas aportaciones que, posteriormente fueron incorporadas al texto.
El debate abierto para discutir y aprobar el articulado de las nuevas normas de funcionamiento de la máxima institución farmacéutica española se desarrolló la semana pasada durante dos días con total normalidad. Una normalidad, con excepción de una enmienda a la totalidad presentada por el COF de Valencia y que fue rechazada, que se reflejó en las votaciones de los artículos, que se realizaba después de haber debatido sobre ellos. “La mayor parte de las veces los debates giraron acerca de mejorar la redacción de algunos artículos, no sobre el fondo de los mismos”, señalaron a EG fuentes del propio Consejo General.
Tras finalizar la Asamblea general y con el visto bueno a los mismos dado por los presidentes provinciales, la presidenta del Consejo General, Carmen Peña, mostró su satisfacción por haber podido sacar adelante unos estatutos que, según precisó, “gozan del respaldo de la gran mayoría de los farmacéuticos españoles”. Y es que, para ella, “éstos serán los estatutos del siglo XXI, unos estatutos que son fruto del trabajo, debate y diálogo constructivo de todos los que conforman la Organización Farmacéutica Colegial, cuyo esfuerzo los ha permitido sacar adelante”.
A este respecto, resaltó la gran aportación que realizaron al debate todos los presidentes provinciales durante la discusión de todos los artículos. “Hemos demostrado una gran disciplina de equipo y una grandeza de miras que ha permitido mejorar el borrador inicial y enriquecerlo para que todos los farmacéuticos se vean reflejados”, manifestó.
El debate de todos los artículos, uno por uno, y la votación individualizada de cada uno de ellos, resultó una novedad para conseguir, según Peña, “que no se cerrase en falso este asunto”. De esta forma, la presidenta de los farmacéuticos españoles afirmó “estar muy contenta” por haber podido “escuchar la voz de todos y, de esta forma, enriquecer el borrador con nuevas aportaciones”.
Ahora, una vez que se ha aprobado el articulado, deberá ser el Ministerio de Economía quien otorgue el visto bueno a estos estatutos. Sobre este aspecto, la presidenta del Consejo General deseó que mostrase “voluntad” para agilizar su aprobación mediante real decreto. “Nuestra parte está acabada y ahora le toca a la Administración”, indicó.
Residencia y representación
Además de las adaptaciones necesarias a las competencias que le atribuye la Ley de Colegios Profesionales, exigidas por la Ley Ómnibus, unas adaptaciones de las que, según Peña, tomaron nota los presidentes provinciales para adaptarlas a sus propios estatutos y, de este modo, “caminar todos en la misma dirección”, en la Asamblea se debatieron temas de funcionamiento interno que, en un principio, podrían despertar cierta polémica. Sobre todo por las diferencias de peso existentes entre los distintos colegios provinciales.
Ése fue el caso de la representatividad dentro de la Asamblea, aunque, finalmente, la propuesta de establecer un voto ponderado a través del ‘sistema Penrose’ (que establece que el número de representantes provinciales en la Asamblea general se determine con la aplicación de la raíz cuadrada del número de colegiados dividida entre diez) sólo contó con el voto negativo de los COF de Valencia y Córdoba (nueve votos) y la abstención del COF de Madrid (diez votos). Cabe destacar que fue precisamente el colegio madrileño uno de los que, con anterioridad a la celebración de la Asamblea general, se había pronunciado a favor de establecer un sistema de voto proporcional.
Sobre este aspecto, la presidenta de los farmacéuticos españoles consideró que el apoyo mayoritario a este sistema por parte de los representantes provinciales “era lógico”, debido a que para ella era “la mejor opción para que dentro del Consejo los grandes sean grandes y los más pequeños puedan hacer oír su voz y se sientan importantes”.
Otro punto que generó un gran debate, y que no estuvo exento de cierta polémica, fue la propuesta incluida en el proyecto para que tanto el presidente, el secretario general y el tesorero residan en la capital de España. “No se trataba de que fijasen su residencia en Madrid sino de que residan aquí los días laborables”.
A este respecto, Peña quiso aclarar, y así se lo transmitió a los representantes provinciales, que “el espíritu de este artículo es que las personas que desempeñen esas labores puedan tener una dedicación plena, una disponibilidad presencial. No se trata de hurtar a nadie la posibilidad de desempeñar esos cargos”. ¿Resultado? El artículo salió adelante sólo con 30 votos en contra.
Censura y presidencia
Por otro lado, la Asamblea general también aprobó de manera mayoritaria otra de las novedades que establecerán estos nuevos estatutos: la posibilidad de presentar una moción de censura. En este sentido, cada representante de la Asamblea general sólo podrá presentar una moción de censura en la legislatura, y ésta deberá contar con el aval de un tercio de la misma.
En el caso de que la moción de censura cuente con esos apoyos dentro de la Asamblea general, luego deberá conseguir el de la mayoría (81 votos). “El que sólo se pueda presentar una vez por legislatura se establece para impedir que se entorpezca el trabajo del Consejo General”, precisó Peña.
Igualmente, otra novedad que recogen los nuevos estatutos será la de establecer un límite de dos procesos electorales a los presidentes. Un periodo que Peña cree “más que suficiente” para llevar a cabo proyectos largos y de futuro. De esta forma, cada mandato será de cuatro años, computados a partir de la fecha de toma de posesión, en lugar de seis años, tal y como ocurría hasta ahora. Una vez finalizado este mandato sólo cabrá la reelección por dos mandatos consecutivos más al mismo cargo. Respecto a los comités directivos, deberán ser renovados totalmente y no por mitades, tal y como sucedía hasta ahora.
Peticiones de vocalías
Por otro lado, y a pesar de que no se recogió en los nuevos estatutos la creación de nuevas vocalías, durante la celebración de la Asamblea general sí salieron a relucir peticiones como la posibilidad de crear nuevas vocalías dentro del Consejo General. En este sentido, tres nombres salieron a la palestra: Adjuntos, Rurales y Atención Farmacéutica.
Desde el comité directivo del Consejo General siempre se ha mantenido que la ampliación de vocalías dentro de la institución estaba supeditada a la aprobación de los nuevos estatutos. Por ese motivo, y a pesar de no hacer una mención explícita en los mismos, sí se acordó el futuro estudio de la posibilidad de crear estas tres nuevas vocalías.