Santiago de Quiroga
Compramos un kilo de azúcar y pagamos un kilo de azúcar. Si queremos dos kilos, pagamos el doble. A veces nos hacen descuentos. Se llama economías de escala. Lo que es más difícil es que, independiente del peso, todo cueste lo mismo. La doble dosis de un principio activo tiene un descuento no escrito que multiplica por 1,6 dicha dosis doble. De esta forma, el precio del medicamento a doble dosis no es el doble.
Sabemos que el coste de la producción de un principio activo es la parte más pequeña del precio de un medicamento, pero tiene un coste. El coste se justifica por el margen industrial, en el que las compañías de genéricos deben apoyarse —como las innovadoras— para obtener sus legítimas ganancias. Son compañías que tienen plantas de producción, con personal cualificado, controles de calidad, materia prima, dosificadoras, mezcladoras... Es algo más complejo que poner un kilo de azúcar en una estantería de un supermercado. Lo sabemos todos.
Pero parece que habrá un sólo precio para todas las dosis de un medicamento. La han calificado desde Farmaindustria y Aeseg de “ilógica e injusta”. Yo añado: irreal, irracional e insultante. Distorsionar el Sistema de Precios de Referencia con los precios únicos es pasar la apisonadora sobre el jardín de amapolas del vecino. Seguro que el sentido común se impone, porque las decisiones siguen teniendo responsables.