José María López Alemany
La bajada lineal de los medicamentos ha estado en la mesa del Consejo Interterritorial hasta el último minuto. La propuesta de rebajas que, enviada por Elena Salgado, llegó a la reunión establecía diversos tramos en función de la ‘edad’ del medicamento pero, lógicamente, las consecuencias de la aplicación de esas reducciones han asustado a Ministerio de Sanidad y consejerías y han cambiado la propuesta para evitar el fantasma de la deslocalización, el desempleo y la reducción de las inversiones en I+D. Ha sido un inteligente cambio al guión establecido previamente.
No obstante, la industria innovadora no ha quedado indemne del encuentro, ya que sufrirá las consecuencias que tengan para sus productos los nuevos precios de referencia y tendrán que entrar al juego de los genéricos de vigilar el menor precio de cada día y, además, parece ser que eliminarían las exclusiones del SPR a las innovaciones galénicas.
Pero que nadie piense que lo decidido el pasado jueves va a solucionar la sostenibilidad del sistema. Es más, según las estimaciones realizadas por EG, ni siquiera será capaz de absorber el crecimiento esperado en unos pocos meses, por lo que, lamentablemente, será necesario tomar nuevas medidas y condenar al sector a un periodo más largo de incertidumbre.
Y es que se logra mucho rebajando el umbral mínimo de precios desde dos a un euro y mucho menos trasladando el sistema andaluz de precios de referencia, por la dispensación siempre del más barato, al resto del país. Y, por supuesto, las facturas sombra no tienen el mismo impacto que el copago sobre la utilización de los servicios sanitarios.