El presidente de la patronal se lamenta de los inconvenientes que el real decreto ley traerá a la industria de genéricos de nuestro país
Muchas empresas podrían desaparecer y, con ellas, alrededor de 2.000 puestos de trabajo, por lo que dice que es una medida “insostenible”
C.A./A.D.C
Madrid
“Es absolutamente inasumible”. Así se resume la resignación del presidente de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg), Raúl Díaz-Varela ante la aprobación el pasado viernes por parte del Consejo de Ministros del real decreto ley que rebaja el precio de los medicamentos genéricos. La patronal analiza las repercusiones que las medidas adoptadas en el Consejo Interterritorial del 18 de marzo tendrán sobre las compañías fabricantes de genéricos. La más lesiva, sin duda, “la bajada lineal de precio de un 30 por ciento”. Pero, además, el presidente de Aeseg se lamentó por el hecho de que “el gasto hospitalario y los productos innovadores no se tocan”, y sí la industria de genéricos.
En este sentido, el primer revés para las compañías que fabrican EFG llegará en el plano de la facturación. Con la nueva adaptación del Sistema de Precios de Referencia (SPR), según Díaz-Varela, “en un año, nos pegan un mordisco del 50 por ciento de la facturación”. Y es que, de los 1.100 millones de euros que alcanzó el conjunto de las ventas de las compañías de genéricos en nuestro país en 2009, se puede descender hasta los 500 millones.
A este respecto, el presidente de Aeseg analizó el ‘decretazo’ aprobado por el Gobierno, y afirmó que con su puesta en marcha “se pretenden ahorrar 1.500 millones de euros, pero sólo se mencionan medidas para alcanzar los 1.200 millones”. Y de esa última cifra, según los cálculos de la patronal, las compañías de genéricos deberán soportar una reducción en sus ventas de “aproximadamente 600 millones”, lo que contribuirá a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) pero harán “insostenibles a las compañías”.
Desaparecerán compañías
Con estas reducciones en los precios y, por ende, en la facturación de las compañías, existe el riesgo de que algunas desaparezcan. Principalmente, “las pequeñas y medianas empresas” fabricantes de genéricos, de las que Díaz-Varela duda si podrán hacer frente a estos recortes en los ingresos, que llegarán porque en el texto aprobado “no hay ni una sola medida que favorezca al mercado de genéricos ni que pueda incrementarlo”. De ahí, que los pacientes puedan buscar otro tipo de opciones y se produzca “un deslizamiento hacia otro tipo de productos, más caros”. Si esto sucediese, podría darse el caso de un efecto contraproducente, de modo que el gasto farmacéutico aumentaría y, con él, el gasto sanitario.
De este modo, desde Aeseg, a través de su presidente, recordaron que para apoyar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, habría que tomar medidas “sobre el gasto sanitario, y no sólo sobre el farmacéutico”. Por ello, afirmaron que “no se está yendo a la raíz del problema”, ya que las compañías de genéricos no son las únicas sobre las que se tienen que tomar medidas.
Sobre este asunto, Raúl Díaz-Varela mencionó, además, que “es más fácil actuar sobre los más débiles y no sobre los más poderosos”. Como solución, desde Aeseg propusieron actuar sobre el número de recetas emitidas, debido a que, a pesar de las bajadas de precio que se producen año a año, el gasto sanitario crece. Igualmente, el presidente de la patronal lamentó que en el nuevo real decreto ley se contemple la posibilidad de una revisión del precio de referencia “como mínimo una vez al año”, en contraste con la situación previa, que estipula que ese aspecto no podrá revisarse más de una vez cada doce meses”.
Empleos en peligro
Por otro lado, la pérdida de puestos de empleo en las compañías dedicadas a la producción de genéricos aparece como otro de los aspectos que pueden derivar de la aprobación de este real decreto legislativo. Según los cálculos de la patronal de la industria genérica, de los 6.500 puestos de trabajo que actualmente proporciona este sector en nuestro país, más de dos millares estarían en peligro. Un riesgo que, en caso de que esos empleos desaparezcan, puede derivar en otros costes para el Estado, como la posterior manutención de estos desempleados.
Sin embargo, no terminan ahí los problemas para la industria de genéricos. Como ya sucede, incluso sin las medidas que se toman con la aprobación de este real decreto ley, desde Aeseg se afirma que aumentaría el número de presentaciones que dejarán de ser rentables para la compañía que las fabrican. Sobre todo, tal y como manifestó el presidente de Aeseg, “en todos los productos que no han desarrollado volumen de ventas”.
Pero además, algunas presentaciones de genéricos que llevan ya tiempo en el mercado y que han sufrido reducciones de precio de manera periódica, podrían también dejar de ser rentables. Díaz-Varela explicó este hecho al destacar que “puede haber productos que ya tenían márgenes muy ajustados y que ya no tendrán sentido en el vademécum”. Y como ejemplo, puso sobre la mesa los casos de algunas amoxicilinas.
En la misma línea, Díaz-Varela mencionó el caso de omeprazol DCI. Se trata de una molécula con un alto nivel de penetración en el mercado farmacéutico de nuestro país, pero que “ya ha sufrido reducciones del 90 por ciento de su precio” con respecto a su lanzamiento. Ahora, se recortaría otro 30 por ciento a su valor actual, lo que haría replantearse a muchas compañías producir o adquirir esta molécula.