Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3
Siguen las consecuencias de las reformas emprendidas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a base de tijera. En este sentido, el laboratorio farmacéutico Almirall responde al recorte sanitario con posibles despidos y deslocalización. Esta industria de capital español estudia fórmulas para “adaptar los recursos a los requerimientos del entorno”, después del decretazo y ajustes del gasto farmacéutico público.
Las cosas siguen un trayecto anfractuoso como las malas heridas. No seré yo quien me ponga a juzgar ahora el trayecto seguido por los representantes ejecutivos de Farmaindustria a fin de que las cosas no hubieran ocurrido como han pasado. Porque en este asunto pasamos de los abrazos y besos en el pico a la puñalada por la espalda. Nos llevábamos muy bien con el ministerio y Rodríguez Zapatero, con la ministra de Economía, Elena Salgado, de sobresaliente, nos la clavó hasta la bola.
Así que, harto de oír tonterías, me voy a las palabras pronunciadas por el profesor Jesús Honorato con motivo de la inauguración del “Aula de Innovación en Terapéutica Farmacológica”, del Servicio de Farmacología de la Clínica Universidad de Navarra. Un aula auspiciada por la empresa farmacéutica Janssen-Cilag. Así, el doctor Honorato decía que los nuevos fármacos no son solamente importantes desde el punto de vista médico, que ya es bastante, sino que también tienen otras repercusiones sociales.
Por ejemplo, recientemente la Columbia Business School ha publicado un interesante trabajo en el que se calcula que por cada 11.000 dólares dedicados a cuidados médicos de tipo general se gana un promedio de un año de vida. Pero invirtiendo solamente 1.345 dólares en I+D farmacéuticos se obtiene el mismo beneficio.
Igualmente se ha calculado que el aumento de un dólar en el gasto de medicamentos se asocia a una reducción de 3,65 dólares en el gasto hospitalario, y que cada nuevo medicamento aprobado por la Agencia del Medicamento Estadounidense (FDA) salva, en promedio, 11.200 años de vida, cada año, en Estados Unidos. En otras palabras, 11.200 personas ganan un año de vida adicional, en promedio con cada nuevo medicamento aprobado y cada año.
En presencia de grandes expertos en investigación clínica, entre los que se encontraban, por ejemplo, el vicerrector de Investigación de la Universidad de Navarra, Luis Montuenga; el profesor Joan Rodés, director-presidente del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínic de Barcelona; José Andrés Gómez Cantero, director general de la Clínica Universidad de Navarra; y el doctor Antonio Fernández, director de Desarrollo y Relaciones Institucionales de la compañía Janssen-Cilag, Honorato concluyó con una interesante reflexión que cito a continuación: “Si el papel de la industria farmacéutica ha sido fundamental en el desarrollo de la terapéutica farmacológica actual y la puesta a punto de nuevos fármacos no hay que olvidar que las Universidades han contribuido a ello, también de una forma encomiable, aportando la formación de buenos investigadores, el desarrollo de nuevas ideas y la actualización de métodos de trabajo de alto rendimiento y de indudable fecundidad”.
Cuestiones básicas para defender las sinergias que se producen entre la industria farmacéutica y la sociedad de nuestro país. Se trata de asumir retos sociales que pasan por el empleo especializado y el desarrollo de la industria más vanguardista que hay a favor del ser humano. Seguro.