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Boticarios y distribuidores se sienten “utilizados e incomprendidos” por la administración pública

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Los representantes del sector, que participaron en la elaboración del ‘Informe Soria’, dicen que se toman medidas sin contar con su realidad

Tanto los boticarios como distribuidores de medicamentos no verían con malos ojos la implantación de diferentes formas de copago sanitario

| 2011-02-18T15:52:00+01:00 h |

j. nieto

Madrid

El ‘Informe Bernat Soria’, elaborado por el que fuera ministro de Sanidad y promovido por Abbott, recoge el sentir de los farmacéuticos y distribuidores españoles, algunos de cuyos representantes participaron en la elaboración del mismo. Un sentir que es muy crítico con la forma de actuar de la administración pública. Así, el informe señala que ésta es vista por farmacéuticos y distribuidores como “un ente regulador, evidentemente politizado, que establece relaciones con los agentes del sistema sanitario según sus intereses”. Por ese motivo, los boticarios no dudan en señalar que se sienten “utilizados e incomprendidos”.

El motivo principal de este sentimiento se debe, según el documento, a que han tenido que acarrear con gastos que “inicialmente debían ser costeados por el gobierno o la administración, como el caso de la implementación de la receta electrónica”, para la que el gobierno “no ha puesto ni una peseta”. “Ponemos mucha carne en el asador y lo único que recibimos son palos”, señalan.

Esta queja se produce en un momento caracterizado no sólo por las recientes medidas del gobierno (RDL 4/2010 y 8/2010), sino por la cantidad de cánones que deben pagar por ejercer la profesión y medidas regulatorias periódicas (OPR), que impactan y reducen el margen de ganancia sobre los medicamentos. Medidas que califican de “injustas”.

Sobre este aspecto, destacan la ausencia de un plan estratégico de política farmacéutica de cara a la sostenibilidad, y critican que, por contra, sólo ha habido un recorte económico que impacta negativamente sobre el sector farmacia. “No son medidas, son apagafuegos”, afirman, y añaden que están “llegando a la insostenibilidad de la prestación farmacéutica”.

Y es que, según precisan, con las condiciones de trabajo que se han generado “el farmacéutico se siente desilusionado y poco motivado ante la cantidad de recortes y límites que el gobierno le impone”. Una situación que, tal y como recoge el informe, les lleva a afirmar que “hay decepción en todos los farmacéuticos, pocas ganas de trabajar y de moverse”.

El potencial del farmacéutico

Pese a ello, el informe destaca que los farmacéuticos se ven a sí mismos como un profesional sanitario que tiene mucho que hacer por el paciente. Eso sí, consideran que este rol “ha sido poco valorado, sobre todo por la industria y la administración, en relación al verdadero impacto que poseen frente al paciente”.

A este respecto, los farmacéuticos consideran que la gran importancia de su papel como agentes sanitarios radica, fundamentalmente, en el hecho de que son “el último eslabón de contacto directo con el paciente”. Una importancia que los distribuidores también reclaman para sí, a pesar de creer que son “poco valorados y castigados por la administración”.

Tanto para farmacéuticos como para distribución se trata de uno de los retos que deben ser superados. Es decir, poner en valor su papel como agentes sanitarios cuya función es “un acto profesional” que debe ser contemplado dentro del coste final del medicamento. Asimismo, destacan que la administración debería tener en cuenta la aportación al ahorro del farmacéutico y tratar de “tener presente la opinión de farmacias y distribuidores al momento de tomar decisiones que trasciendan al funcionamiento del sistema sanitario”.

Sistema inviable

Para contribuir a la sostenibilidad de un sistema, considerado como “uno de los mejores sistemas de salud del mundo y un modelo a seguir”, farmacéuticos y distribuidores proponen “buscar nuevas fórmulas para renovar totalmente el propio sistema”. Sobre este punto, ambos agentes ponen encima de la mesa un asunto polémico: el copago y el tique moderador.

Así, farmacéuticos y distribuidores señalan ejemplos de situaciones que se producen en países de nuestro entorno. Como Francia, donde existe la posibilidad de que los pacientes con una renta determinada realice un aporte económico en Atención Primaria. O Italia, que exige un pago en el caso de urgencias no justificadas.

De este modo, y a pesar de que consideran que son “medidas impopulares” estiman que es “una tendencia mundial” que el paciente se haga cargo de una parte del gasto que genera. En relación con el copago en los medicamentos, son partidarios de su establecimiento. “Todo el mundo puede pagar dos o tres euros por un ibuprofeno”, afirman.