Gran parte del paro, de estos casi cinco millones de personas que según la Encuesta de Población Activa (EPA) buscan empleo actualmente, se ha ido generando por los impagos de las administraciones públicas. Miles de pequeñas y medianas empresas, perfectamente viables, no pudieron hacer frente a sus obligaciones económicas por la gran deuda que los ayuntamientos, comunidades autónomas o ministerios mantenían con ellas. Y cerraron, sin más. En la oficina de farmacia esta situación no se había alcanzado, hasta ahora.
El efecto de los recortes, ha debilitado muchísimo a la farmacia en este último año. Con muy contadas excepciones, las repercusiones habían sido la rescisión de algunos contratos de trabajadores, la reducción de las jornadas ampliadas o la puesta en marcha de programas de gestión para ganar en eficiencia. Ahora, nada de eso podría llegar a ser suficiente. Y no nos referimos a que sea suficiente para asegurar los puestos de trabajo de las farmacias sino para asegurar la viabilidad de las farmacias en sí mismas.
Lo que está ocurriendo en la Región de Murcia, especialmente, pero también en otras comunidades autónomas puede terminar suponiendo el cierre de muchas oficinas de farmacia por no poder hacer frente al pago de sus facturas con la distribución.
Al igual que lo que ocurre con el caso de la distribución, el margen neto de las oficinas de farmacia es muy pequeño, por lo que necesitan un sistema de cobro inmediato que les permita pagar a sus proveedores. La solicitud de créditos para pasar el bache no es más que una solución a corto plazo ya que las farmacias no podrían hacer frente a los intereses financieros tan elevados que resultan de la factura farmacéutica y la consecuencia final sería la misma que meses antes, el cierre de la farmacia, pero además los farmacéuticos habrían perdido el patrimonio que hayan puesto como aval.
Las administraciones públicas deben evitar a toda costa que se pueda llegar a esta situación que no solo tendría repercusiones sobre el modelo farmacéutico sino también sobre todo el sistema sanitario. Nuestro sistema, si pierde una parte de la red de farmacias existente en la actualidad entraría en colapso.