Francisco José Muñana
Presidente del COF de Guadalajara
iria gonzález
Guadalajara
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara tiene nueva junta de gobierno, al frente de la cual se encuentra Francisco José Muñana, que sustituyó en el cargo a Tomás Martínez de Anca. Con ganas de hacerlo “lo mejor posible”, aunque la situación económica no se presente especialmente favorable, Muñana tomó el relevo rodeado de un equipo de profesionales de distinta trayectoria, con los que buscará obtener la visión de la profesión. Así, cinco farmacéuticos rurales y cuatro de la capital acompañarán al recién elegido presidente en una nueva andadura que emprende con varios retos en el horizonte.
Pregunta. Asume el cargo en un momento complejo para la farmacia, ¿a qué va a dedicar los mayores esfuerzos?
Respuesta. La situación de la farmacia rural, la instauración de la receta electrónica y continuar con una línea de formación de los colegiados creo que, en estos momentos de crisis, es quizá lo más importante.
P. ¿Qué papel debe jugar el colegio en este contexto?
R. El colegio es la globalidad de todo, el que reúne todas las corrientes o posturas que pueda haber, desde asociaciones de rurales hasta de empresarios. Tiene la obligación de tratar de aglutinar todo eso e intentar llevarlo a la Administración. Entonces tiene mucho valor como interlocutor frente a ésta.
P. Precisamente, las boticas manchegas recibieron un duro golpe con último el borrado de marcas del Sescam, ¿cómo valora esta medida?
R. Se valora negativamente, porque entendemos que es un agravio comparativo con otras comunidades. En el contexto de crisis en el que estamos, cada servicio de Salud adopta las medidas que considera. Nosotros hemos intentado, desde luego, que esas medidas fueran consensuadas, pero para nada ha sido así. Ha sido una medida adoptada por parte del servicio de Salud que se ha intentado que no entrase en vigor inmediatamente, para ver por qué se producía esta situación...
P. El médico puede recetar en papel los fármacos excluidos, algo un poco contradictorio en un momento de implantación de la receta electrónica, ¿no?
R. Claro. La problemática que tenemos en nuestra región es que todavía hay muchos consultorios que no tienen ordenador ni nada que se le parezca. Es decir, que las recetas se siguen haciendo a mano. Hay un número elevado de prescripciones manuales todavía. Lo ideal es tender a una prescripción electrónica total, y que dentro de esa prescripción el médico tenga la libertad de prescribir todo aquello que esté metido en el vademécum nacional.
P. ¿Supone la receta electrónica un nuevo esfuerzo para el boticario si no hay subvenciones?
R. Es un paso que, al fin y al cabo, lo está marcando Europa. Hay una directriz europea que obliga a la interoperabilidad de las recetas. Esto no ha salido de los colegios, es una idea que planteó el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, igual que planteó el visado electrónico, y lo que se hizo por parte de los colegios ha sido conseguir una subvención. Aquí se ha llegado a un acuerdo con la Administración, que ha apostado fuerte por esa receta electrónica, y, en ese sentido, creo que los colegios han intentado lograr un modelo de receta electrónica lo más farmacéutico posible.
P. El catálogo gallego, las posibles subastas de medicamentos andaluzas... ¿Temen el efecto contagio de este tipo de medidas?
R. En principio, nosotros ya lo hemos vivido con una exclusión de determinados medicamentos de lo que es el módulo de prescripción informático. No sé si continuarán en esa línea o no continuarán. Deseamos que no.
P. Pero el ahorro parece necesario. ¿Cree que hay otras alternativas para alcanzarlo?
R. Creo que sí. En principio, todo lo que es Atención Primaria es un tema que está bastante descuidado, donde el gasto es muchísimo mayor al que hay en medicamentos en las oficinas de farmacias, pues a nivel hospitalario el gasto es mayor.
P. Al comienzo hablaba de la farmacia rural, ¿cuál es la situación real de estas boticas en su región?
R. Realmente, en nuestra región y, concretamente en nuestra provincia y la de Cuenca, tenemos un elevadísimo número de oficinas de farmacia que están en núcleos de población con menos de 500 habitantes. Son las zonas más sensibles ante las medidas que se han adoptado, tanto por parte de la Administración regional, como de la Administración nacional. Esas son las oficinas de farmacia que más están viendo disminuida su facturación y están viviendo una mayor problemática puesto que su cartera de clientes es fija, cuando no se ve disminuida por algún otro motivo.
P. Otra problemática a la que se enfrentan estas farmacias es la de las guardias, pero la modificación del decreto parece paralizada.
R. Es una cosa que tiene que pasar por una serie de trámites administrativos y no se había llegado a consultar a todas las personas y organismos que podían verse afectados ante esa publicación de ese nuevo decreto. Creo que es lógico esperar ante la situación que existe para retomar las medidas y volver a trabajar en ese decreto.