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“El boticario rural forma un gran equipo con el médico”

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Francisco Mateo

Presidente de Afruc

| 2011-05-13T15:08:00+02:00 h |

iria gonzález

Tarragona

Un año más, y ya van catorce, la farmacia rural catalana se dio cita en las Jornadas de Atención Farmacéutica de la Asociación de Farmacéuticos Rurales de Cataluña (Afruc). En este encuentro, que se celebró bajo el título, “La cartera de servicios farmacéuticos: dónde estamos y hacia dónde vamos”, también se trató de buscar “soluciones para salir del agujero actual”, tal y como relató a EG el presidente de los boticarios rurales catalanes, Francisco Mateo.

Pregunta. En estos años, ¿qué evolución han observado en la atención Farmacéutica?

Respuesta. Nosotros empezamos desde el primer día a acercar el mostrador al paciente. De hecho, fuimos los primeros en hacer un cribaje de diabetes y de malnutrición en la gente mayor. Ahora a todo el mundo se le infla al hablar de la cartera de servicios, pero nosotros hace años que estamos trabajando por hacer esto.

P. ¿Cuáles deben ser los pilares de esa cartera de servicios?

R. La educación a la población para que haga un consumo razonable del medicamento debe estar en la cartera de servicios, también los cribajes y el seguimiento farmacoterapéutico. Con todo esto, el paciente se siente arropado por el equipo sanitario del pueblo. Nuestros pacientes suelen ser gente mayor y muchos de ellos viven solos, por lo que vienen mucho a la farmacia a hablar con nosotros.

P. En este sentido, ¿qué puede aportar el farmacéutico rural respecto al de ciudad?

R. La cercanía. Nosotros jugamos con una baza que los de la gran ciudad o de la costa no tienen, que conocemos de pe a pa a cada uno de nuestros pacientes. Conocemos todo, por lo que es difícil que se nos escape un detalle. Otra cosa muy importante que la farmacia urbana no tiene es que el farmacéutico rural forma un gran equipo con el médico y con el enfermero del pueblo, dándose en muchos casos lo que antes se llamaba pliegos de rebotica. Es decir, el médico viene a la farmacia con el ATS y hablamos del paciente. Así podemos ir un paso por delante de los errores de medicación.

P. ¿Cree que es, por tanto, necesario integrar más al farmacéutico con el resto de agentes sanitarios?

R. Eso es algo que me he cansado de decir. Lo bueno es que nuestra red para pescar los pescados, que son las enfermedades, no tiene agujeros. Por ejemplo, cuando hicimos el cribaje de diabetes nosotros teníamos una hoja de interconsultas con el médico. El resto de Cataluña eso no lo hizo. La cooperación del equipo de salud la llevamos al extremo.

P. Dada la situación económica actual, ¿resulta especialmente necesario para la farmacia rural la remuneración de los servicios?

R. Por supuesto. En general, yo no entiendo una cartera de servicios si no está remunerada.

P. Pero, empezar a cobrar por servicios que se han dado gratuitamente es complicado, ¿no?

R. Ya es hora de que se dé un golpe de timón y, además de cobrar por cortar cupones, tengamos reconocimiento profesional.

P. ¿Y cómo va a afrontar ahora la farmacia rural los recortes sanitarios del nuevo gobierno catalán?

R. Los vamos a sufrir, por su puesto. La farmacia rural catalana, igual que toda la farmacia rural española, llevamos cinco o seis años afrontando dos bajadas de precios anuales, más los dos reales decretos del año pasado. Se dice que gotita a gotita se llena el vaso, pero es que ya lo teníamos lleno.

P. ¿Es el momento de decir basta a medidas lineales?

R. Si no ha llegado el momento, llegará cuando cerremos. ¿Por qué hace dos años la farmacia rural éramos el barco insignia gracias a la red tan amplia que tiene la farmacia española, que hasta el último pueblo tiene una botica, y ahora resulta que no conviene valorar eso? Ahora se olvidan de la famosa capilaridad.