R. C.
Madrid
“No se puede restringir el diálogo con el farmacéutico”. Así de tajante se mostró el director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Rafael García Gutiérrez, al referirse a los más de cien dispensadores de medicamentos OTC que la cadena de farmacias sueca Apoteket planea instalar en los próximos meses a las puertas de supermercados y gasolineras.
A este respecto, García Gutiérrez se posicionó en contra de la sustitución de la dispensación del farmacéutico por una máquina porque considera que la eficacia y seguridad de un medicamento depende tanto de que el fármaco esté correctamente fabricado como de que se le de un buen uso. Y ese buen uso se consigue, según él, con el consejo farmacéutico.
Para el director general de Anefp el ciudadano obtiene información de los OTC a través de la publicidad, el prospecto y la información personalizada que le ofrece el boticario, “porque las circunstancias de cada paciente son distintas”. Por eso, García Gutiérrez apuntó que eliminar la figura de este profesional significaría “eliminar la fuente principal de información del paciente, que es la que garantiza la seguridad y la eficacia”.
Sin embargo, esto difícilmente podría producirse en España, ya que la legislación no lo permitiría. En Suecia, sin embargo, existe una gran desregulación en el sector de los OTC y prueba de ello es que la compañía Green Cross ha instalado ya 15 máquinas de dispensación de medicamentos y su objetivo es llegar hasta 150. Además, la compañía quiere explorar nuevas ubicaciones y está estudiando la posibilidad de instalarse en los alrededores de universidades, en lugares de afluencia vacacional e incluso en aeropuertos.
Dada la competencia, iniciada ya en noviembre de 2009, cuando se permitió la venta libre de doscientos OTC, la cadena Apoteket ve como un “contraataque” la instalación de estas cien máquinas, que dispensarán hasta sesenta productos distintos a partir del verano.