Una de las causas más importantes de la variabilidad interpersonal en la respuesta a los medicamentos, e incluso en el diagnóstico de las enfermedades, son los factores genéticos. A este respecto, cabe destacar que ante un mismo diagnóstico y tratamiento cada paciente responde de manera diferente.
En este sentido, esta variabilidad de la respuesta puede oscilar entre un 20 por ciento y un 70 por ciento. Terapias dirigidas y nuevos test ayudan a mejorar no solo el diagnóstico y tratamiento, ofreciendo beneficios clínicos a médicos y pacientes, sino que contribuyen también a un uso eficiente de los recursos sanitarios. Así se precisó en una jornada científica sobre “Biomarcadores moleculares, Farmacogenética y marcadores de imagen”, organizada por el Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital General Universitario Gregorio Marañón en colaboración con el Instituto Roche.
Un encuentro que, tal y como lo define la coordinadora del mismo, María Sanjurjo, jefa del Servicio de Farmacia Hospitalaria del HGU Gregorio Marañón de Madrid, “este evento permite no solo conocer cuál es el presente y el futuro de la farmacogenética, sino también las claves para modificar la organización de los hospitales ante esta nueva realidad marcada por el diagnóstico genético y molecular”. Y es que, a su juicio, “la excelencia en la gestión farmacoterapéutica, aumentando la efectividad y seguridad de las terapias, pasa en estos momentos necesariamente por conocer y aplicar las evidencias científicas farmacogenéticas”.
Durante la reunión, clínicos y autoridades sanitarias defendieron los progresos que se logran en el campo de la medicina individualizada. En este sentido, Antonio Burgueño, director general de Hospitales de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, subrayó que “sería una estupidez generacional volver la cabeza ante los avances en el conocimiento genético, pero tampoco podemos pretender abordar e introducir todos al mismo tiempo, ya que corremos el riesgo de desbordar el sistema sanitario”.