Mabel Loza, asturiana de nacimiento y gallega de adopción, ha recibido el Premio a la Gallega del Año por su dedicación a la investigación farmacológica. Desde 1998 lleva colaborando con la industria farmacéutica en el desarrollo de nuevos medicamentos que mejoren la salud de la ciudadanía.
Pregunta. ¿Qué supone convertirse en Gallega del Año?
Respuesta. Un honor y que te miren con cariño, lo que agradezco mucho. Cuando me lo comunicaron no me dio la sensación de tener que ser especialmente destacada. Lo importante es la labor de los que trabajamos juntos, tratar de hacer medicamentos que curen enfermedades incurables y con las que tenemos un compromiso muy grande. La dimensión que te da desde el punto de vista del trabajo es reconocer el esfuerzo.
P. ¿Cómo es el día a día en el laboratorio?
R. Pienso que la investigación es un mundo muy creativo. Tenemos que dejar margen para la sorpresa a pesar de tener unos procedimientos muy estandarizados, porque tienes que replantearte continuamente las hipótesis que aplicas a determinada molécula o célula para poder alcanzar el éxito.
P. ¿Cuál es el papel de la universidad en el desarrollo de medicamentos?
R. Es un papel que ha cambiado enormemente. Ahora ha evolucionado y tiene un reto muy importante que es aportar nuevas formas innovadoras y nuevos mecanismos para hacer fármacos más eficaces. Creo que es una apuesta en la que estamos poco orientados. Hay excelentes trabajos pero no lo estamos orientando para transformarlos en valor para descubrimiento de fármacos útiles para los pacientes. Falta tejido productivo, y ahora mismo el papel de la academia es seguir haciendo el descubrimiento original pero intentar unirnos a la vez con otros entes que ayuden a trasladar ese conocimiento a la sociedad.
P. ¿Qué opina del presupuesto destinado a la I+D+i de cara a este año?
R. Es muy corto, pero no nos engañemos, es un problema global. Desde el punto de vista del I+D farmacéutico es bastante dramático. Hace dos o tres semanas estuve en una convención en Londres y gente de Pfizer me comentaron que habían cerrado su centro de Sandwich. Además, se dieron cifras en torno a los despidos en el ámbito de la investigación farmacológica en el Reino Unido, que alcanzó las 5.000 personas.
P. ¿Cuál es la salida?
R. Tendríamos que crear, a partir del conocimiento que tenemos, sistemas más rentables desde el punto de vista de la innovación y del campo económico. Estoy convencida de que la sinergia va a facilitar el proceso. La parte pública y la privada deben ir en la misma línea y no en paralelo. Hay que olvidar los recelos.
P. ¿En qué consiste exactamente su colaboración con la industria farmacéutica?
R. Soy profesora de Farmacología, y desde que llegué a la Universidad de Santiago lo que me propuse fue incluirme en un grupo de trabajo que trataba de hacer medicamentos. Hoy en día el conocimiento parte del mundo público, de la universidad, pero luego el que tiene capacidad para convertir ese conocimiento en realidad tangible es la industria farmacéutica. Ahora las cosas hay que hacerlas de la mano. En los últimos años hemos apostado mucho por los proyectos mixtos, por ejemplo con un medicamento para la artrosis con el que hemos trabajado con Esteve y Almirall. Es la manera más práctica y realista de conseguir el nuevo conocimiento en valor como nuevo medicamento.
P. ¿En qué proyectos trabaja actualmente?
R. Ahora mismo estamos trabajando en nuevos fármacos para la esquizofrenia, la depresión y la artrosis reumatoide.
P. ¿Qué éxito destacaría en su carrera como investigadora?
R. Lo que me gustaría es aportar un granito de arena para hacer curables enfermedades como el cáncer y las enfermedades mentales, porque tienen muchas connotaciones negativas para el entorno. Pero hasta ahora, lo que creo más importante de mi trabajo son los fármacos hallados para el asma o la rinitis. Ahora estamos empezando ensayos clínicos en medicamentos para la insuficiencia cardiaca.
P. Recientemente ha estado en Madrid, ¿en qué proyecto se va a embarcar?
R. Trato de poner en marcha el proyecto de un nuevo medicamento para la hipertensión pulmonar. Surgió de repente, encontramos una molécula que genera una actividad insospechada por nosotros y hemos ido a presentárselo a Centro Superior de Investigaciones Científicas.