Europa está siendo duramente golpeada por la crisis, y eso está teniendo una repercusión clara en el peso que tienen los Estados miembro en el gasto farmacéutico mundial. Tanto, que en 2011 ya perdió la segunda posición a manos de los países emergentes. Así, mientras el gasto de los miembros de la UE-5 (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido) representaba un 19 por ciento del total en 2006, frente al 14 por ciento de los emergentes, el pasado año la situación se revertió quedando la proporción 17 por ciento frente a 20 por ciento. Y esa distancia a favor de las nuevas economías se agravará de aquí a 2016, año en el que se prevé que países como Rusia, Brasil o China coparán el 30 por ciento del gasto mundial frente al 13 por ciento que dependerá de los grandes países europeos.
Estados Unidos, por su parte, reducirá también su peso, pasando del 41 por ciento que registraba en 2006 al 31 por ciento en 2016, según datos del estudio sobre “El uso mundial de medicamentos: previsiones para 2016”, publicado por el IMS Institute for Healthcare Informatics. El documento elaborado por la consultora concluye, por tanto, que la contribución creciente que realizarán los países emergentes será clave para el aumento del gasto total mundial de cara a 2016, que ascenderá a 1,2 billones de dólares, frente a los 956.000 millones que se gastaron en 2011 a nivel mundial.
De ese gasto total estimado para 2016, el 55 por ciento se producirá en las economía avanzadas, aunque ceden terreno con respecto a 2011, cuando su cuota de influencia superaba el 60 por ciento. IMS asocia en su informe esta nueva situación a “la expiración de patentes de varios medicamentos, la ralentización del gasto en novedades terapéuticas y las políticas de contención del gasto” que están aplicando las autoridades de los distintos países de la Unión Europea, dada la estrategia de consolidación fiscal impuesta desde Bruselas.
Asimismo, destaca que el gasto que realizarán los países desarrollados será principalmente, según los datos de IMS, en medicamentos de marca (el 69 por ciento, frente al 73 por ciento de 2011), aunque aumentará también la cantidad destinada a especialidades farmacéuticas genéricas (del 14 por ciento en 2011 al 18 por ciento en 2016). En cambio, el comportamiento de los emergentes será diferente. Su contribución al gasto mundial ascenderá al 30 por ciento, casi un 10 por ciento más que en 2011. La explicación a esta nueva realidad está en “el crecimiento económico y demográfico conducirá a un aumento dramático del consumo de medicamentos en estos países”, explica IMS en su informe.
A este respecto, cabe destacar que el gasto que realicen estos países estará marcado por una fuerte desviación de capital hacia los genéricos. De los 345.000-375.000 millones de dólares que dedicarán a la financiación de fármacos en 2016, un 65 por ciento irá destinado a los tratamientos equivalentes y solo un 24 por ciento a la adquisición de medicamentos innovadores. La proporción, además, aumenta en favor de los genéricos en 2016, ya que el pasado ejercicio estos representaban el 57 por ciento del total del gasto de los emergentes.
Crecimiento del mercado
Dentro de esta distinción entre países desarrollados y emergentes, habrá algunos nombres propios que sobresaldrán de forma significativa si de lo que se trata es de medir su contribución al crecimiento de los distintos mercados. Así, dentro de los desarrollados habría que distinguir a Estados Unidos como el verdadero motor, ya que, según las estimaciones realizadas por la consultora, será responsable del 63 por ciento del crecimiento acumulado entre 2012 y 2016, que podría alcanzar los 60.000-70.000 millones de dólares si se cumplen las previsiones. Cabe señalar aquí que en el periodo 2007-2011 su peso en el crecimiento del mercado farmacéutico de los países desarrollados (104.000 millones de dólares) era del 48 por ciento.
Los que a buen seguro van a experimentar una caída estrepitosa son los países de Europeos. Entre 2007 y 2011, su peso en el crecimiento del mercado en esta área era del 25 por ciento. Sin embargo, el estudio de IMS sitúa ese peso en el 18 por ciento para el 2016. De nuevo, la austeridad entra en juego y deja a los países europeos en una situación preocupante de cara a poder recuperar parcelas de liderazgo en el mercado farmacéutico a nivel mundial.
Otro de los resultados destacados del informe de IMS está relacionado con la distribución del gasto global por áreas terapéuticas de cara a 2016. En este sentido, la consultora establece en su informe un ranking con las 20 enfermedades en torno a las que se realizará un gasto mayor, en tanto que se prevé que un 42 por ciento del gasto total dentro de cuatro años irá destinado a tratamientos para hacerles frente. Destaca, como no podía ser de otra manera, la oncología, a la que los distintos países podrían destinar unos 83.000-88.000 millones de dólares. Le siguen la diabetes, con 48.000-53.000 millones de dólares; y el asma/EPOC, en la que se invertirán entre 44.000 y 48.000 millones de dólares. Por detrás quedan los tratamientos para enfermedades autoinmunes, los reguladores de lípidos, los ARA-II o los antivirales para VIH.
Biológicos y biosimilares
Por otro lado, resulta también de gran interés la estimación realizada por IMS con respecto al peso que tendrán los medicamentos biológicos y, concretamente, los biosimilares en el gasto farmacéutico mundial Así, el mercado de fármacos biológicos va a experimentar un alza clara en los próximos años. En 2006, el gasto en este tipo de fármacos apenas ascendía a los 93.000 millones de dólares. La cifra podría duplicarse en 2016, para cuando se prevé que llegará a los 200.000-210.000 millones, en torno al 17 por ciento de la inversión total en medicamentos.
Dentro de este grupo se encuentran los biosimilares, que también van a atraer una parte cada vez más importante del gasto mundial en los próximos años. Así, mientras la inversión en biosimilares apenas representaba el 0,02 por ciento del gasto total en biológicos en 2006, se espera que esa proporción ascienda al 2 por ciento en 2016. A pesar de ello, el verdadero boom de los biosimilares no llegará hasta un año después (ver EG núm. 555). Según las previsiones de IMS, será a partir del año 2017 cuando la expiración de patentes de medicamentos biológicos comenzará a repercutir en un crecimiento fuerte del mercado de los biosimilares, al que se le atribuye un gran potencial.