Cataluña estrenó el 1 de agosto el nuevo copago farmacéutico, cuya entrada en vigor, el 1 de julio en el resto del país a excepción del País Vasco, ‘aplazó’ debido a la imposibilidad de sincronizar a tiempo los diferentes sistemas informáticos y la voluntad de la consejería de Salud de esta comunidad de que la población no avanzase más dinero del que le correspondía tras el incremento de la aportación. Así, desde el primer día del pasado mes, los asegurados activos catalanes empezaron a pagar el nuevo copago; y a partir de septiembre se comienzan a abonar las cantidades acumuladas por las recetas emitidas desde el 1 julio, cuando se puso en marcha una medida que a partir del 1 de octubre se extenderá a los pensionistas. Por ello, desde el Consejo de Colegios Farmacéuticos de Cataluña se advirtió de que las dificultades reales llegarán a partir de ese 1 de octubre.
Sobre este particular, el presidente de los farmacéuticos catalanes, Jordi De Dalmases, reconoció en una entrevista concedida a Europa Press que los farmacéuticos hubieran preferido que el nuevo sistema se pusiera en marcha en su conjunto el 1 de octubre, en lugar del plan por plazos diseñados por el gobierno regional. Un aspecto por el que los boticarios catalanes mostraron su “indignación”, ya que creen que se trata de una medida más que se suma a otras adoptadas en política farmacéutica que han obligado a los farmacéuticos a dejar de lado aspectos profesionales para convertirse en “burócratas”.
De igual modo, el presidente de los farmacéuticos catalanes destacó que sin la colaboración de los colegios profesionales no se habrían podido poner en marcha las nuevas medidas. Al mismo tiempo, recordó que con la entrada en vigor del euro por receta en Cataluña el 23 de junio se vivió un problema importante en las aplicaciones informáticas de las farmacias, que fallaron diversas veces durante la primera semana, ya que la medida supuso un cambio importante como el que llegará el 1 de octubre.
Unos 300 fármacos más caros
Por otro lado, la entrada en vigor del nuevo copago para la población activa catalana lo hizo con una incongruencia creada por una ‘doble imposición’ generada por la puesta en marcha del nuevo copago sanitario y la tasa del euro por receta. Y es que, alrededor de 300 medicamentos, tal y como confirmó la Consejería de Salud de Cataluña, resultaban más caros de adquirir con receta que sin ella.
La excepcionalidad de los fármacos más caros se dio en los medicamentos con precio entre 1,68 y 1,99 euros para todas las rentas superiores a los 18.000 euros anuales, que con el nuevo copago pasarán de costear el 40 por ciento de las recetas a hacerlo en un 50 por ciento, ya que el llamado ‘tique moderador’, que grava la dispensación de recetas, no se aplica para los fármacos de menos de 1,67 euros. La consejería precisó que entre enero y mayo de este año el número de fármacos afectados prescritos a este grupo de población fueron 251, lo que supone el 1,6 por ciento de los envases recetados en cinco meses y el 0,55 por ciento de los prescritos por mes.
Otras fuentes señalan que en esta franja de precios, según consta en la lista de fármacos financiados por el Sistema Nacional de Salud (SNS), se encuentran unos 490 fármacos, entre ellos presentaciones de paracetamol, ibuprofeno y del mucolítico ambroxol. A pesar de esta dualidad, tan solo una cincuentena pueden adquirirse sin receta, lo que conlleva a que, en la práctica, uno de cada cuatro catalanes tenga que pagar más por sus medicinas de lo que en realidad cuestan, si bien también es cierto que esta cantidad no supera los 20 céntimos de euro.
Sobre este particular, el departamento de Salud minimizó esta afectación al alegar que en una situación extrema una persona afectada a la que fueran recetados 36 fármacos de este rango de precio hasta final de año, tope máximo de cobro de la tasa por receta para 2012, pasaría a pagar 1,02 euros de más mensuales hasta final de año. De esta lista se ‘caerían’ algunos fármacos incluidos en la desfinanciación que se llevará a cabo a partir de septiembre.
Pese a todo, desde el Gobierno de Cataluña, a través de su portavoz, Francesc Homs, aseguró que se tomarían medidas para evitar que haya fármacos que sean más baratos para los consumidores con receta dispensada por la sanidad pública que sin ella.
Situación complicada
Por otro lado, De Dalmases destacó el malestar dentro de un colectivo, el farmacéutico, que tiene ahora una carga de trabajo excesiva por unas medidas que, pese a no haberlas decidido, están obligados a aplicarlas y a resolver las dudas que generan. Sobre la actitud de la población, señaló que la mayoría opta por pagar con resignación, asustada por la situación económica, si bien también se oyen quejas a la hora de pagar el euro por receta: “¿Esto que me cobras es lo de Mas o lo de Rajoy?”, indicó que preguntan algunos pacientes.
Asimismo, aseguró que los farmacéuticos lo han pasado muy mal. “Nos hemos encontrado con situaciones nada deseables en nuestras farmacias de forma muy gratuita, en un lugar en el que no debería estallar ciertas bombas sociales”, afirmó, a pesar de que cree que la situación ahora está más calmada.