Un estudio financiado por Bayer HealthCare y orientado a determinar la prevalencia del síndrome de déficit de testosterona (SDT) en pacientes mayores de 40 años ha arrojado unos resultados que apuntan a que los varones que acuden a consulta médica por problemas en su esfera sexual pueden padecer síndrome de déficit de testosterona, lo que ofrece la oportunidad de identificar a aquellos pacientes que pueden beneficiarse de tratamiento hormonal sustitutivo.
A este respecto, los autores del estudio consideran que “es importante tener en cuenta que la sexualidad es un fenómeno complejo que puede verse afectado por el estado de salud físico y psíquico, así como por medicaciones y circunstancias personales”. Por ello, y dado que las manifestaciones clínicas del SDT son multifactoriales, la valoración del paciente ha de considerar, además de los síntomas sexuales, los aspectos somato-vegetativos y psicológicos, cuya gravedad, medida por el cuestionario AMSS, puede orientar hacia un posible déficit bioquímico de testosterona.
A este respecto, se analizó, entre otras variables, la disfunción eréctil (DE) y su relación con el déficit de testosterona. Los resultados apuntan a que la prevalencia de la DE no mostró relación con el déficit de ninguna de las fracciones de testosterona, y que la concentración media de testosterona total (TT) y de testosterona libre (TLc) no mostró diferencias significativas entre los pacientes con o sin DE (p = 0,94 y p = 0,64, respectivamente).
En cuanto a la prevalencia de déficit de testosterona y su relación con las características sociodemográficas y antropométricas, el estudio revela que esta fue de 62,7 por ciento para un valor de testosterona total (TT) inferior a 8 nmol/l, y de 77,3 por ciento para un valor de testosterona libre (TLc) inferior a 225 pmol/l. Asimismo, la edad mostró una relación recíproca con la TLc que no se observó con la TT. La media de edad fue significativamente superior en el grupo de pacientes con déficit de TLc respecto a la de pacientes con valores normales (60,6 frente a 58,1 años respectivamente, p = 0,024), así como el porcentaje de pacientes de 60 años (p = 0,05). Tanto la TT como la TLc mostraron una tendencia lineal negativa respecto a la edad, que fue significativa para la TLc (p = 0,011) y solamente lo fue para la TT a partir de los 50 años (p = 0,022).
En lo que respecta a la relación entre el índice de masa corporal y los niveles de testosterona no se observaron diferencias estadísticamente significativas. Así, la concentración media de TT no mostró diferencias sustanciales entre pacientes obesos y no obesos (8,3 frente a 8,6 nmol/l; p = 0,67) y, aunque la concentración media de TLc fue inferior en pacientes obesos (180,3 frente a 195,0 pmol/l en no obesos), esta diferencia no fue significativa (p = 0,36).