El análisis efectuado por EG no arroja ya dudas sobre el impacto de las medidas que persiguen reducir la factura pública en medicamentos de manera generalizada. España tiene un mayor gasto en medicamentos con cargo a fondos públicos, pero tenemos un menor consumo de medicamentos de autocuidado y un menor gasto sanitario. Todo eso hace que las cifras de consumo de medicamentos se distorsionen al alza. No obstante, España consume más medicamentos que la media europea, lo que implica que la gratuidad exacerbada potencia el consumo: España encabezaba la lista de menor aportación del usuario por sus medicamentos. El freno ha llegado provocado por una situación insostenible, con un marco económico complejo: 9 millones de pensionistas y 17 millones de personas activas. Esta economía no aguanta si no hacemos algo.
Cataluña ha vuelto a marcar el camino y en materia de gestión sanitaria no les tiembla la mano para apretar el cinturón de todos: Los datos analizados por EG indican que la medida de un euro por receta bajó un 20 por ciento la demanda de recetas, mientras que el copago lo hizo un 14 por ciento. Lo que desconocemos es el impacto que ambas medidas tendrán en el consumo de medicamentos: si la modificación del copago junto con el euro por receta tendrá algún efecto sinérgico. Madrid es ahora banco de pruebas.
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