Tanto en su faceta de presidente de la Fundación Pharmaceutical Care como en sus más de veinte años al frente de una oficina de farmacia, Borja García de Bikuña ha promovido y participado en numerosas actividades relacionadas con la Atención Farmacéutica (AF), también en el campo de las enfermedades respiratorias. García de Bikuña analiza en esta entrevista las claves de la atención al paciente afectado por estas patologías.
Pregunta. ¿Se reciben más consultas sobre estas enfermedades en esta época del año?
Respuesta. Sí, ya que se trata de una época de bastante prevalencia, bien porque surjan ahora o porque se acentúen los síntomas en el caso de las crónicas.
P. ¿Son asma y EPOC las patologías en las que más importancia puede jugar la AF?
R. Sobre todo en aquellas farmacias que dispongan de servicios específicos de seguimiento. Por ejemplo, en ambas patologías es fundamental que en el momento de la dispensación de los tratamientos se recuerde al paciente las técnicas de utilización. También es fundamental implicarle en sus resultados en salud animándole a llevar a cabo controles en su domicilio.
P. El buen uso de los inhaladores, ¿sigue siendo el principal caballo de batalla?
R. Sí, tanto por motivos sanitarios como económicos. Cuando un paciente no está bien controlado, utiliza más medicación de rescate o incluso hay más riesgo de ingresos hospitalarios. Una visita a Urgencias puede costar al sistema en torno a los 400 euros, así que no es difícil imaginar el coste-eficacia de una buena intervención del farmacéutico. Es importante que este tipo de paciente sólo tome la medicación necesaria, por lo que el boticario debe cumplir siempre con su labor informativa.
P. ¿Cómo valora la coordinación con otros profesionales sanitarios en el campo de las enfermedades respiratorias?
R. Es semejante a la existente en otras patologías pero, en este caso, existe la tranquilidad de que el paciente sí reconoce a la farmacia como un lugar en el que puede resolver sus dudas. Hay pacientes con otro tipo de patologías, como los diabéticos, que utilizan medicamentos muy complejos pero que tienen un mayor nivel de instrucción ya que, por ejemplo, los enfermeros les enseñan cómo tomarse mediciones en su domicilio. El paciente con problemas respiratorios no tiene ese tipo de facilidades ni mecanismos de control y el farmacéutico puede ayudarle en esa instrucción”.