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Las pequeñas boticas parten en desventaja a la hora de implantar servicios profesionales

Las inversiones para implantar servicios pueden alcanzar los 20.000 euros, una cifra casi inasumible para las pequeñas farmacias

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Marta Riesgo Madrid | viernes, 14 de febrero de 2014 h |

La implantación de servicios profesionales es una materia casi obligada hoy en día para las boticas españolas. Sin embargo, no todas juegan en la misma liga. Para algunas boticas, implantar una amplia cartera de servicios profesionales se hace imposible ante la dificultad de afrontar los gastos que supone y teniendo en cuenta el escaso espacio del que disponen. Así lo apuntan desde la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar). Su presidente, Francisco Javier Guerrero, cree que aunque depende de los servicios profesionales que se quieran ofertar, “si nos ceñimos a farmacias rurales pequeñas, con una economía de subsistencia, todo gasto supone un hándicap negativo a la hora de implantarlos”.

La falta de espacio también es un problema: “en muchos casos son locales pequeños y no adaptados, por ejemplo, para disponer de una zona independiente que permita una atención privada e individualizada”, apunta Guerrero. No obstante, no todo son desventajas, el presidente de Sefar confiesa “al atender a poca población, podemos encontrar huecos en los que no hay nadie donde poder subsanar este aspecto”. Aunque depende de los servicios a implantar, en algunos casos las inversiones pueden alcanzar los 20.000 euros, por las obras, personal y equipamiento técnico necesarios para llevarlo a cabo, según Belinda Jiménez, responsable del departamento de Gestión Dinámica de Asefarma, quien recomienda “que se haga un plan de negocio claro, y que esa inversión tenga un estudio de rendimiento para poder amortizarse a medio plazo”.

Aunque Jiménez reconoce que el espacio y los escasos recursos son determinantes, cree que los boticarios no pueden bajar los brazos pues, apunta, “el mercado nos muestra que igual que hay servicios donde es necesario contar con determinado personal y espacio, hay otros servicios que funcionan mejor en farmacias pequeñas, porque se debe trasladar una imagen de cercanía y seguimiento extremo, siendo más fácil de trasladar en estos ambientes”.

Por otro lado y en búsqueda de una mayor rentabilidad, desde Asefarma llaman a apostar por la externalización de personal para ofrecer estos servicios profesionales en la farmacia. “Tanto contar con laboratorios, como con personal externo especializado a modo de contratación por el servicio prestado, es una buena forma de no tener un elevado coste si no hay un retorno de beneficios sobre ello”, explica Jiménez.

Rodearse de expertos

Por su parte, Luis de la Fuente, socio director de Mediformplus, considera que el farmacéutico “debe rodearse de expertos que le ayuden a definir el servicio adecuado y la manera de aplicarlo”. A su manera de ver cree que los servicios serán, a no demasiado plazo, “no solo una estrategia de diferenciación, sino parte del pulmón de la farmacia, lo cual no debería ser externalizable”.

En todo caso, Jiménez insta a las boticas a implantar servicios por “su rentabilidad tanto en retorno/euro directo, es decir consecuencia de la propia acción, como del aumento por fidelización y desarrollo de nuestros pacientes”. Eso sí, cree que se deben llevar a cabo “siempre y cuando se tenga en cuenta que esos costes estén asociados a un plan de marketing que conlleve una previsión de retorno, así como un techo de gasto en función de las expectativas de gestión”.

En las farmacias donde antes se observa esta rentabilidad, expone la responsable del departamento de gestión dinámica de Asefarma, “es en aquellas con otros servicios ya introducidos, por lo que la cultura del servicio asociado ya está arraigada tanto en el equipo como en los pacientes”, además, también se nota en aquellas que tienen “un sistema de gestión evolucionado que hace que dispongan de una planificación adecuada”, señala.

Marta Bueno, titular de la Farmacia Can Boada en Tarrasa, cree que aunque el espacio sea pequeño, los servicios siempre aportan rentabilidad a la botica. Su farmacia es un referente con más de una veintena de servicios y, a su manera de ver, lo más importante a la hora de ponerlos en marcha es “escuchar a tus clientes, sus dudas son las que te darán las pistas a la hora de adoptar los servicios”. Por otro lado, Bueno destaca el aumento de rentabilidad para la botica pues, los servicios producen un aumento en la venta de la farmacia. De hecho, señala, “el beneficio se producirá aunque no estén remunerados”.

Para De la Fuente, la rentabilidad “no puede buscarse en el retorno de la inversión directo, sino en la rentabilidad a medio plazo, fruto de la diferenciación que aporta a la farmacia y de la fidelización del paciente” y insiste en que los servicios “ayudan a posicionar a la farmacia, alejándola del mercantilismo que supone las guerra de precios que con demasiada frecuencia se dan.

Aún así, el presidente de Sefar considera esencial que estos servicios que se ofrecen estén remunerados pues, de no estarlo, “no representaría ningún aliciente para su desempeño”.