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Los boticarios europeos piden conciliar la introducción del genérico con su rentabilidad

Los profesionales reclaman el establecimiento de incentivos, como primar las sustituciones o mayores márgenes comerciales respecto a los de marca, para paliar la constante caída de los precios.

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A. C. Madrid | viernes, 04 de abril de 2014 h |

Los farmacéuticos comunitarios europeos y los medicamentos genéricos están ‘condenados’ a entenderse. Ambos actores son aliados. Los primeros saben de la importancia que tienen, y seguirán teniendo, los segundos dentro de las políticas farmacéuticas en Europa para la reducción del gasto farmacéutico, pero son conscientes de las consecuencias que tanto para los laboratorios fabricantes como para su propia rentabilidad acarrean las constantes bajadas del precio de estos fármacos.

Según se comprobó en una mesa internacional celebrada en la última edición de Infarma, que contó con representantes de asociaciones farmacéuticas de Francia, Italia, Portugal y Alemania, estos profesionales apoyan dichas políticas de genéricos pero alertando a su vez de los efectos que tienen ciertas decisiones “erróneas”, como las citadas bajadas de precios, que no sólo repercuten directamente en la rentabilidad de las boticas sino que también pueden hacerlo indirectamente en su apego a la ‘causa’. Por ejemplo, Flankin Marqués, presidente de la Orden Dos Farmacèuticos de Oporto, denunció que el precio medio de los genéricos ha caído un 55 por ciento en Portugal desde 2009 (de 16 euros a los siete euros de media en la actualidad). En las farmacias lusas, los genéricos representan el 40 por ciento de las dispensaciones pero todavía están lejos de las peticiones de la troika tras el rescate económico que sufrió Portugal en 2011. En concreto, la troika exigió alcanzar en mayo de 2014 el 60 por ciento de cuota de penetración de genéricos, un objetivo que Marqués vaticina “imposible de cumplir”.

Asimismo, en esta mesa celebrada en Infarma se analizó cómo los países europeos implican al farmacéutico en sus políticas de implantación del genérico. En este sentido, Francia se revela como ejemplo a imitar, ya que sus farmacéuticos reciben primas por sustituir (dentro de unos condicionantes) las dispensaciones de medicamentos de marca por genéricos. Según destacó Eric Garnier, tesorero del Sindicato de Farmacéuticos de Francia, estas primas por sustitución, vigentes desde 2012, pueden suponer “entre 5.000 y 6.000 euros anuales por farmacia”. No obstante, como así denunciaron otros compañeros de esta mesa, Garner criticó la bajada de los precios de estos medicamentos “que afecta negativamente a nuestra facturación”, además de considerar “negativo” que, para las boticas galas, el margen comercial del genérico sea igual que el de marca. “No son muchos los países de Europa que imponen esta igualdad” apuntó.

España es uno de esos países que sí la impone aunque, cabe recordar, sí llegaron a convivir diferentes márgenes en el pasado. Fue en 2000 cuando, a través del real decreto 5/2000, se introdujo un margen comercial superior (del 33 por ciento) en la dispensación de genéricos (frente al 27,9 por ciento en fármacos de marca). No obstante, cuatro años después, el real decreto 2402/2004 suprimió estas distinciones, rebajando otra vez el margen comercial del genérico al 27,9 por ciento.

A nivel nacional, tras una época en la que sí existían esos incentivos profesionales que sigue reclamando la farmacia europea, se han ido suprimiendo progresivamente los mismos. Por ejemplo, los boticarios españoles podían obtener de sus proveedores mayores descuentos (un máximo del 10 por ciento sobre PVL) por pronto pago o volumen de compras de genéricos que en el aprovisionamiento de fármacos de marca (5 por ciento). Actualmente, los máximos son iguales en ambos casos (10 por ciento).