El modelo de financiación ha generado unos resultados “arbitrarios” al aplicar unos fondos “complejos y con topes” que han introducido fuertes distorsiones en la distribución de los recursos entre comunidades. Solo así explica Cataluña que autonomías que estén por encima de la media en capacidad fiscal (ver tabla) hayan terminado por debajo de la media en recursos recibidos después de aplicar los diversos fondos del modelo. Es el caso de Cataluña. Estas desigualdades se agudizan más si se tienen en cuenta las diferencias de niveles de precios en los territorios. El informe que la Generalitat ha remitido al Ministerio de Hacienda considera que el diferencial de precios es uno de los parámetros que el modelo debería considerar para determinar las necesidades de financiación de cada región, “puesto que afecta al nivel de prestación de servicios fundamentales”.
El documento cuestiona, de hecho, la incidencia de las variables que hoy se tienen en cuenta sobre el coste de los servicios asumidos por las comunidades. Igual que se incluye la dispersión “también podrían recogerse los costes de congestión asociados a la concentración”, señala. Otro caso parecido viene dado por las variables poblacionales, en algunos casos con efectos opuestos según la estructura demográfica regional. Una alternativa más simple, “y menos sujeta a la arbitrariedad que conlleva fijar las ponderaciones de las distintas variables que conforman la población ajustada”, sería el empleo de la población como indicador único de necesidades de gasto. “En todo caso, si se quiere distinguir el diferencial en el coste de provisión de los servicios de competencias autonómicas, existe el indicador del diferencial de precios”, añade.
Diferenciales en salud
Más allá, si alguien ha ganado con el modelo desde la óptica catalana es el Estado. El análisis de la Generalitat pone de manifiesto un desequilibrio vertical, ya que en los años 2010, 2011 y 2012 los recursos estatales han aumentado un 22 por ciento, mientras que los regionales lo han hecho un 8 por ciento. En línea con este trasvase de recursos, Cataluña expone la evolución de los gastos sanitarios (una de las principales funciones asignadas a las comunidades), que presentan una contracción “mucho más intensa” que el de la UE-27.
Según el informe, el diferencial con la UE-27 se sitúa en los niveles de 2002, como consecuencia de la crisis y de un mayor esfuerzo de consolidación fiscal exigido a las autonomías. Los ajustes en salud durante los años 2009-2012 han sido, dice Cataluña, mucho más intensos que en la UE-27 , y más si se considera la evolución del total del gasto público no financiero de las administraciones públicas españolas que respecto al PIB aumenta un 3,5 por ciento, mientras que en la UE-27 se redujo un 3,3 por ciento.
Las diferencias que además genera en el gasto sanitario la dinámica del reparto de fondos llevan a la Generalitat a proponer una corrección en el indicador de la competencia en sanidad con la población efectivamente protegida por el SNS, lo que supondría excluir del cálculo aquella población cubierta por las mutuas. Esto no sería relevante si esta población estuviera distribuida de forma proporcional, pero no es el caso, lo que va en perjuicio de las regiones con menor población mutualista. El peso de la población Muface sobre la población total es de un 4,26 por ciento en Castilla y León; del 4,26 en Extremadura; y del 4,08 en Madrid, frente a un 2,24 por ciento en Cataluña.
- 8,8%
Según Cataluña, para valorar si la distribución del gasto establecido en 2009 responde a las mismas circunstancias hay que analizar si las necesidades de gasto de las comunidades evolucionó igual que las del Estado. El análisis señala que el gasto público en Sanidad cayó un 8,8 por ciento en España, un porcentaje que en la UE fue del 3,9 por ciento. Mientras, el gasto público no financiero aumentó en España un 3,5 por ciento, mientras que en la UE bajó un 3,3 por ciento.
TRES
El informe catalán indica que la aplicación del modelo ha beneficiado a las comunidades que ya estaban por encima de la media el primer año de aplicación del modelo (2009), frente a las que, o bien siguen por debajo de la media, o bien experimentan una pérdida de posiciones relativas en el modelo. Cataluña, Madrid y Murcia son las únicas que tienen un índice de recursos por habitante inferior en 2012 que en 2009 y han empeorado su posición relativa respecto al resto.
23,4
Según Cataluña, el diferencial de precios entre comunidades es uno de los parámetros que se debería considerar para determinar las necesidades de financiación de cada región. Los datos del informe catalán ponen de relieve una diferencia de 23,4 puntos entre las comunidades de régimen común con un índice relativo de poder de compra más alto, que son Cataluña y La Rioja (ambas con un índice de 109,3) y Canarias, la comunidad con un menor índice (85,9).