La política farmacéutica acarrea un importante desafío para la sostenibilidad tanto de la sanidad pública asturiana como de la red de oficinas de farmacia del Principado de Asturias. La consejería de Sanidad regional sostiene que, a la vuelta de “cuatro o cinco años”, los ciudadanos “tendrán que decidir si se ponen límites a la prestación farmacéutica o si la sociedad está dispuesta a aportar más recursos” con el fin de preservar los niveles de los últimos años. Entre tanto, para las farmacias, las sucesivas bajadas de precios han generado “una reducción muy importante de la facturación”, con el consiguiente riesgo de supervivencia de una red que ofrece al usuario “un alto nivel de accesibilidad” a los medicamentos.
El diagnóstico por parte de la administración regional fue realizado por Mario Margolles, director general de Planificación, Ordenación e Innovación Sanitaria, quien subrayó que el problema se acentúa en una comunidad autónoma altamente envejecida, como es Asturias, en la que la factura de los medicamentos representa el 20 por ciento del gasto sanitario público total. Una variable que se encuentra por encima de la media. No obstante, en otra, como la dispensación de genéricos, se encuentra por debajo.
En el Café de Redacción organizado en Oviedo por EG sobre las políticas de control de la prestación farmacéutica en Asturias, también intervino Alejandro Braña, presidente del Colegio de Médicos de Asturias; quien indicó que en la actualidad la prestación farmacéutica “no está tanto en el campo de los médicos como hace unos años”. Esto puede ser porque, según comentó, la evolución de los medicamentos “en algunos aspectos puede ser inasumible para el sistema sanitario”. Eso sí, el presidente de la corporación médica estimó que “la relación coste-efectividad suele ser muy razonable”.
Entre tanto, Borrás reclamó a la administración una mayor sensibilidad con los laboratorios de genéricos, “ya que somos los que estamos propiciando que los precios de un fármaco se abaraten en un 30 por ciento”. En ese sentido, explicó que Asturias es una de las autonomías con menor grado de penetración de los genéricos.
“Apoyar a quienes promovemos los genéricos es una cuestión de justicia y de visión, y si esto no se ve así puede suceder que con determinadas reglas decidamos que no queremos jugar”, enfatizó por su parte Rafael Borrás, director de Relaciones Institucionales de Teva. Por su parte, la presidenta de los farmacéuticos asturianos, Belén González-Villamil, respaldó estos argumentos. “Hay que valorar el genérico porque es el que permite la sostenibilidad”, indicó. También se sumó a ellos Braña, que mostró su apoyo a la prescripción por principio activo. “Hay que ir cada vez más a la prescripción por principio activo, porque es lo más serio”, dijo.
Políticas de control
En materia de control de la prestación farmacéutica, Asturias se limita a lo que dice estrictamente la ley, a la gestión. La consejería de Sanidad del Principado ha puesto en marcha una comisión de ámbito autonómico para promover el uso racional del medicamento, cuya función está centrada en la evaluación de las novedades. “Con todo, nos parece que lo ideal sería que esta evaluación la realizara una entidad de ámbito nacional”, puntualizó Margolles, quien no aprecia distorsiones llamativas en la prescripción de fármacos por parte de los médicos de la sanidad pública regional. Las pautas obedecen, en general, a patrones epidemiológicos, con un creciente peso de la cronicidad.
En relación a esto, Borrás puso el acento de una posible política de contención del gasto en la promoción de “la adherencia a los tratamientos”, que puede abrir la puerta a “un ahorro espectacular”. El problema reside, tal y como admitió, en que “las conductas de los incumplidores no son fáciles de detectar”. No obstante, en este seguimiento, la farmacia puede desempeñar un papel relevante, terció González-Villamil, toda vez que “en muchos lugares, sobre todo en los pueblos, el agente sanitario más cercano es el farmacéutico”.
Además, Braña reclamó una perspectiva más abierta a todos los actores. “La clave es el diálogo fluido entre la Administración, el médico, el farmacéutico y la industria”, indicó. Una estrategia de consenso que, a su juicio, “no solo redunda en una optimización de los costes, sino también en una mejor calidad de la prestación sanitaria en su conjunto”. En este sentido, lamentó que en España haya “una falta de planes a medio y largo plazo, como también se observa en el ámbito de la educación”.
Por tanto, la cronicidad emerge como un factor decisivo en la atención sanitaria del futuro inmediato, máxime en una comunidad tan envejecida como la asturiana. “Aún no sabemos tratar al paciente crónico, muchas veces lo manejamos como al agudo”, explicó Borrás. Este nuevo desafío entronca con la implantación de la receta electrónica, llamada a propiciar un mejor control de este tipo de enfermos.
En el Principado, señaló Margolles, la e-receta está al alcance de la mitad de la población, “lo que no quiere decir que el 50 por ciento de la prescripción se realice por este mecanismo”. Igualmente, informó que en Atención Primaria intentarán tenerla implantada al cien por ciento antes de fin de año, luego vendrá la especializada”, aseguró. Eso sí, la totalidad de las farmacias del territorio regional dispone ya de las herramientas informáticas necesarias desde el pasado 31 de marzo, aseveró González-Villamil.
Mario Margolles, Dtor. general de Planificación de Asturias
En cuatro o cinco años, los ciudadanos tendrán que decidir si se ponen límites a la prestación farmacéutica o si se aportan más recursos”
Belén González-Villamil, Presidenta del COF de Asturias
“En los primeros meses de implantación del nuevo copago, en las oficinas de farmacia hicimos una labor pedagógica enorme”.
Alejandro Braña Vigil, Pte. del Colegio de Médicos de Asturias
“Si no hay una profesionalización de la gestión, la eficacia, ante la cronicidad y ante cualquier otro problema, es imposible”.
Rafael Borrás, Director de RR.II. y Comunicación de Teva
“Apoyar a los laboratorios que promovemos los genéricos es una cuestión de justicia y de visión, y si esto no se ve así podríamos decidir’ no jugar”.