El presidente y CEO de Pfizer, Ian Read, envió el pasado 2 mayo una carta al primer ministro británico, David Cameron, con la intención de contrarrestar las reticencias, algunas de ellas con tintes proteccionsistas, que han surgido en el Reino Unido en torno a la oferta presentada para la adquisición de AstraZeneca y convencer a las autoridades de Reino Unido de que la operación no va a suponer una merma para el sistema de ciencia y la industria de aquel país.
Para persuadir a Cameron y al resto de autoridades de las bondades de la transacción, el máximo responsable de Pfizer expresó el compromiso, que se mantendrá por un periodo mínimo de cinco años, de “establecer la sede central, y con ello la tributación, en Inglaterra; ayudar a finalizar la construcción del Campus Cambridge AstraZeneca, tal y como había planeado la anglosueca; contribuir a que el Reino Unido lidere el sistema de ciencia Europeo; garantizar que al menos el 20 por ciento de los empleos en I+D estén en este país; trazar un plan para establecer instalaciones productivas en Reino Unido, así como el mantenimiento de las que actualmente tiene en Macclesfield; implantar la central europea en Reino Unido, así como los servicios regulatorios para esta región; integrar al menos a dos miembros de la junta directiva de AZ en la de la compañía resultante; así como celebrar reuniones de alto nivel en Reino Unido, y participar, a nivel comercial, económico y social, de esta comunidad”.
De este modo, Read intenta trasladar confianza al máximo mandatario británico, que ha tenido que hacer frente en estos días a múltiples mensajes contrarios a la operación. En este sentido, cabe destacar una información publicada por el diario británico The Independent, en la que John LaMattina, ex presidente del área de I+D de Pfizer, que criticó duramente la política de ‘macrocompras’ desplegada por la firma estadounidense, que a su juicio supone una amenaza para la investigación y el desarrollo. “Las últimas grandes operaciones que se han producido en el sector han traído como consecuencia no solo una reducción de costes en I+D, sino el cierre de algunos centros. Y esto ha sido así especialmente en las operaciones de Pfizer”, señaló.
A pesar de estos elementos críticos aparecidos en la última semana, la información del diario británico parece confirmar que los compromisos expresados por Pfizer habrían calado en algunos compañeros de viaje de Cameron, como el ministro de Ciencia, David Willets, o el ministro del Tesoro, George Osborne, que habrían mostrado su conformidad con las condiciones ofrecidas por la norteamericana para garantizar una cierta identidad británica a la compañía saliente de la citada operación.