El Consejo de Ministros acaba de aprobar en primera lectura el anteproyecto de Ley de Patentes llamado a sustituir la Ley 11/1986, de 20 de marzo, de Patentes, también conocida entre los sectores innovadores de la industria como “Ley anti-Patentes”. En este sentido, cabe destacar que a pesar de que uno de los objetivos de la Ley de 1986 era adaptar la legislación española a los estándares de protección propios de la Comunidad Europea, en muchos aspectos la Ley de 1986 siguió transpirando una clara hostilidad hacia los inventores. Ello no ha de sorprender en el país donde Unamuno acuñó su celebérrimo “que inventen ellos” y donde se utilizan las instalaciones de la Oficina Española de Patentes y Marcas para celebrar actos de propaganda de las tesis patrocinadas por las empresas fabricantes de medicamentos genéricos.
Uno de los aspectos más pintorescos que aparecían en la citada ley del año 1986 es que si una causa de nulidad sólo afecta parcialmente a la validez de una reivindicación, el tribunal debe declarar la nulidad total de la reivindicación. Ello quiere decir que si tenemos un permiso urbanístico para construir un edificio de cien plantas, y construimos ciento una plantas, la consecuencia debe ser la demolición del edificio. Confiamos en que este ejemplo ilustre al lector de las luces que iluminaron (sic) al legislador de 1986.
Por fortuna para quienes invierten ingentes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero en inventar y desarrollar nuevos medicamentos eficaces y seguros de los que tan necesitada está la sociedad, en el anteproyecto de ley se han corregido algunos de estos desaguisados. Por ejemplo, el artículo 102.2 prevé que si la causa de nulidad solo afecta a una parte de la reivindicación, el tribunal, lógicamente, deberá anular solamente dicha parte, y mantener la parte válida, para lo cual se deberá modificar la redacción de la reivindicación afectada.
Si el proyecto llega a buen fin, ésta y otras mejoras nos permitirán disponer finalmente de una verdadera “Ley de Patentes” y dejar atrás la “Ley anti-Patentes” de 1986.