Como un actor que espera entre bambalinas su entrada en escena. Así vive estos meses Darragh O’Loughlin, farmacéutico de Galway (Irlanda) y actual secretario de la Unión de Farmacias Irlandesas (IPU), que fue nombrado el pasado mes de agosto nuevo presidente de la patronal farmacéutica europea (PGEU) para 2015, un organismo que representa a los profesionales de 32 países. Hasta el 1 de enero, fecha en la que se hará efectivo su relevo al eslovaco Stefan Krchnák, O’Loughlin hace gala de una “espera activa” desde su todavía responsabilidad como representante de la Unión Interparlamentaria de Asuntos Europeos de la PGEU. Y mientras, el futuro máximo representante de los farmacéuticos europeos se ‘presenta’ en esta entrevista con EG.
Pregunta. Felicidades por el nombramiento. ¿Qué retos le esperan en su nueva responsabilidad?
Respuesta. Gracias. Tras las recientes elecciones europeas, un primer desafío será demostrar al nuevo Parlamento Europeo y al comisario de Salud el importante papel que juegan los farmacéuticos comunitarios en la asistencia sanitaria y el potencial que podemos ofrecer si se reconocen nuestras habilidades. A nivel interno, espero que la PGEU sea una entidad en la que los líderes farmacéuticos encuentren e intercambien experiencias que ayuden a implantar nuevos servicios en sus países.
P. ¿Cree que como secuelas de la crisis que, en mayor o menor medida sigue sufriendo Europa, sus farmacias mantienen una complicada situación?
R. Las políticas de austeridad, sobre todo en gasto sanitario, han causado significativas reducciones de sus ingresos. Estos establecimientos no pueden permitirse stocks tan grandes ni proporcionar el cuidado farmacéutico de alta calidad que ayude a los pacientes a obtener los máximos beneficios de sus medicinas. A ello se une la creciente carga reguladora. Todo en conjunto hace muy difícil la situación de las boticas.
P. Dicen que cada problema esconde una oportunidad. En el caso de las farmacias, ¿sería la implantación de nuevos servicios profesionales?
R. Estoy seguro que a pesar de la crisis económica habrá nuevas oportunidades para los farmacéuticos. Tienen la capacidad necesaria para proporcionar servicios que dan valor a los sistemas sanitarios, como la vacunación, seguimiento de enfermedades crónicas, programas de adherencia... Y tenemos la confianza de la población para ello. Cuando la economía mejore, los gobiernos europeos aparcarán su visión ‘miope’ limitada a recortar gastos y buscarán ideas de futuro que mejoren el bienestar de los ciudadanos. Cuando ocurra, estaremos listos para agarrar la oportunidad.
P. Esos servicios, ¿igual de necesarios para profesionales y pacientes?
R. Sí, la población europea envejece y exige que aumenten los servicios que reciben. Los farmacéuticos son los profesionales que más contacto tienen con ellos; los más accesibles. El ciudadano puede recibir en una farmacia consejo sanitario en cualquier momento, sin pedir cita y, por lo general, sin pagar por ello. No será posible construir modelos sanitarios sostenibles sin que cada profesional sanitario sea autorizado para usar sus habilidades por completo. Esto quiere decir que tendrán que conceder nuevos papeles al farmacéutico.
P. Esta necesidad, ¿es independiente del tipo de modelo farmacéutico?
R. La regulación no cambia la necesidad de desarrollar servicios adicionales. Sin embargo, sí creo que resultará más fácil implantar estos servicios en modelos regulados. Los farmacéuticos titulares estarán más dispuestos a acometer las inversiones económicas necesarias y en la formación de sus empleados para prestar esos servicios si tienen la certeza que su inversión no estará amenazada o minada por prácticas del mercado. La competencia agresiva puede ser apropiada en otros sectores, pero no es conveniente para prestar servicios sanitarios de calidad.
P. ¿Remunerados? ¿Por quién?
R. ¡Desde luego! ¿Cómo pueden prestarse si no es así? Ahora bien, la pregunta sobre quién debe retribuirlos debe ser contestada de forma diferente en cada país. Probablemente, debería ser un pago combinado en el que participen las aseguradoras y los gobiernos.
P. Usted es titular de una botica en Galway (Irlanda) desde hace 15 años. ¿Cuál es la situación allí?
R. En Irlanda ya hay algunos servicios implantados, pero no tantos como esperamos que haya. Por ejemplo, desde 2011 podemos vacunar de la gripe sin la necesidad de recibir una prescripción médica y somos retribuidos por este acto. También ofrecemos intercambio de jeringuillas para drogodependientes y se ha pilotado un servicio de anticoagulación que se va a extender en farmacias de zonas remotas donde ahora depende de hospitales. Estamos esperanzados de convencer a nuestras autoridades para seguir introduciendo más servicios.
P. Otro tema: la amenaza liberalizadora. Hace un año volvió a sobrevolar España, ahora parece situarse sobre la farmacia francesa... ¿Nunca hay que bajar la guardia?
R. Hay una tensión constante entre ideologías liberales económicas y la preocupación de profesionales y pacientes que abogan por la distribución racional de la asistencia médica. Es una amenaza constante. No hay ninguna prueba que liberalizar la propiedad de las boticas o la venta de medicamentos suponga ventaja alguna al ciudadano.
P. ¿Hay un importante lobby detrás?
R. Esta ideología liberal está apoyada por grandes corporaciones y economistas que quieren desmontar todas las estructuras reguladoras, incluyendo si hace falta los sistemas de salud. Creen que pueden reducir todos los servicios a meras materias primas y que prevalezca el libre mercado. Pero la farmacia es única. No conozco otro sector o negocio en el que el profesional se niegue a una venta si a su juicio la misma ‘juega’ en contra del cliente y su interés comercial.
P. Carmen Peña es la nueva presidenta de la FIP. ¿Buena noticia para las relaciones entre la europea PGEU y la internacional FIP?
R. Me encanta la elección de Peña. Será una excelente líder para la farmacia mundial, muy sincera en sus creencias y apasionada de la profesión. Ambas patronales ya tienen una buena relación y creo que ahora se reforzarán más. Espero con impaciencia trabajar en cooperación con Carmen para apoyar el desarrollo de la farmacia.
No será posible construir modelos sanitarios sostenibles sin conceder nuevos papeles al boticario”Las boticas no son un sector más. No conozco otro ‘negocio’ donde se niegue una venta aun en contra del interés comercial”