La dimisión de Ana Mato como ministra de Sanidad ha trastocado los planes del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de afrontar el último año de legislatura con su equipo de gobierno prácticamente intacto (a excepción de las bajas del ex ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, que tomó rumbo a Bruselas tras ser elegido como cabeza de lista del PP a las elecciones europeas; y del ex ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que se vio forzado a dimitir tras echarse atrás su proyecto de reforma de ley del aborto). Un contratiempo que ha provocado que ya se hayan puesto algunos nombres sobre la mesa para sustituir a Mato.
En este sentido, todo indica que la decisión que tome Rajoy será ‘interina’. Es decir, que tirará de un peso pesado que conozca el sector para, de ese modo, no trastocar la línea que ha seguido hasta ahora el equipo que dirigía Mato. Más si cabe cuando solamente queda un año de legislatura.
De este modo, la solución de emergencia más lógica sería el nombramiento de la hasta ahora número dos del ministerio, la secretaria general de Sanidad Pilar Farjas. El brazo derecho de Mato en estos tres años en el Paseo del Prado 18-20, y verdadera cabeza pensante del ministerio, tiene a su favor el hecho de que no necesitaría un periodo de adaptación al cargo que a estas alturas de legislatura el Gobierno no tiene.
Además, a su favor cuenta con la ventaja de poseer una dilatada experiencia en cargos de responsabilidad sanitaria. Así, Farjas ha sido directora general de Salud Pública, directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, jefa de gabinete de la consejería de Pesca de la Xunta, jefa de servicio de Productos Sanitarios de la consejería de sanidad de Galicia, concejala en el Ayuntamiento de La Coruña, diputada provincial, máxima responsable de la Sanidad gallega...
Otro nombre que se baraja, y que ya estuvo en la agenda cuando el PP ganó las elecciones en 2011 es el del consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, que también desempeñó esta responsabilidad en la Comunidad de Madrid. Se trata de uno de los hombres fuertes en Sanidad del partido, ya que es la voz autorizada en esta área al ostentar la secretaría general. Su perfil político es muy valorado, aunque él mismo ha descartado su elección como ministro.
De sorpresa se podría calificar el hecho de que Rajoy se decantase por la tercera persona que suena en los mentideros: Susana Camarero, actual secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, cargo que ocupa desde el pasado mes de marzo.
De momento, y hasta que pueda tomar posesión el nuevo ministro será la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría la que tome las riendas del ministerio vacante.