La caída del mercado farmacéutico en España en los últimos cinco años es un hecho constatado pero, a tenor de los datos ofrecidos por un informe de IMS, el área hospitalaria ha salvado algunos muebles. “En los últimos cuatro años el mercado hospitalario ha ganado un 6 por ciento de cuota de mercado”, afirma el estudio. Desde el año 2010, el mercado farmacéutico en oficinas de farmacia ha encadenado cuatro caídas consecutivas que han ido lastrando los resultados de las compañías. Sin embargo, el mercado hospitalario no conoce el crecimiento negativo desde que comenzó la crisis y, a excepción de 2012 cuando rozó el crecimiento nulo, sus tasas se han mantenido siempre en niveles saludables (entre el 7 y el 5 por ciento). La tendencia para el mercado de farmacia parecía revertir en 2014, cuando hasta octubre se cosechó un crecimiento del 2 por ciento, pero desde IMS se asegura que “el efecto de la Orden de Precios de Referencia mitigará este dato hasta, al menos, el 1 por ciento”, hasta situar el mercado en una cifra de 16.500 millones de euros.
Sin embargo, el futuro podría invertir esta tendencia, según argumentan desde IMS. En términos generales, la consultora estima un crecimiento plano hasta 2018 tomando como referencia el dato de 2013 (0,7 por ciento). Sin embargo, el mercado hospitalario comenzará a dar síntomas de fatiga, mientras que el de oficinas de farmacias volverá, tímidamente, a sendas positivas en 2018. El argumentario de IMS hace referencia, para explicar la caída del mercado hospitalario, “al lanzamiento de biosimilares, una posible centralización de las compras y una contención del gasto hospitalario”. Por contra, el mercado en oficinas de farmacia se verá favorecido por “el envejecimiento de la población, la cronificación de patologías y terapias nicho de mayor coste”.
En cuanto a la penetración de biosimilares, si bien puede reducir el mercado hospitalario, desde IMS tienen dudas sobre su alcance. “Actualmente no se conoce con exactitud el marco regulatorio que aplicará a los nuevos biosimilares que serán lanzados en el corto plazo “, explican. Asimismo, otra de las resistencias que observan en torno a estos medicamentos es “la percepción que tengan los distintos especialistas de los biosimilares, que puede condicionar de forma decisiva su prescripción”.
Además de estas barreras, también existen razones que explican su incidencia en el mercado en los próximos cinco años. Entre ellas, desde IMS se destaca “la necesidad de contención del gasto hospitalario”, así como “la influencia de los pagadores a la hora de tomar decisiones sobre la prescripción con estos medicamentos”. De una forma u otra, para IMS el mercado más afectado por la entrada de los estos fármacos será el de los biológicos autoinmunes, como Humira, Remicade o Enbrel.