La crisis económica ha tenido un impacto significativo en el gasto farmacéutico de la Unión Europea. Entre 2000 y 2009, la factura anual per cápita creció un 3,7 por ciento de media en los estados miembro, pero cayó un 2 por ciento anual en los tres años siguientes, de tal manera que en todos los países, sin excepción, el crecimiento entre 2009 y 2012 bajó con respecto al periodo pre-crisis. En Grecia, el gasto cayó más de un 12 por ciento desde 2009, tras los elevados incrementos de años anteriores. Especialmente notorio fue lo ocurrido en el año 2012, donde la presión sobre la factura farmacéutica se disparó en muchos países, según consta en el Panorama Sanitario 2014 de la OCDE. España, con el Real Decreto-ley 16/2012, ocupa la cuarta posición en reducción de factura, aunque fue el quinto país que más la contuvo.
En 2012, el mayor adelgazamiento en la factura farmacéutica de un país miembro de la Unión Europea la experimentó Grecia, con un 9 por ciento. Luxemburgo bajó su gasto un 7,2 por ciento. Dinamarca y Portugal ocupan la tercera posición con un 6,1 por ciento. Tras España aparecen Italia y Chipre, con reducciones del 3,9 y el 3,5 por ciento. Pero los descensos en el gasto farmacéutico también se dieron cita en las economías europeas que mejor capearon el temporal de la crisis financiera: Polonia bajó su gasto un 2,2 por ciento; Suiza un uno por ciento y Alemania un 0,4 por ciento.
Medidas compartidas
Todos los países introdujeron un abanico de medidas similares para curvar hacia abajo las gráficas del gasto: en primer lugar se situaron los recortes de precios (negociaciones con la industria, descuentos obligatorios, sistemas de precios de referencia o reducciones del IVA aplicable a los medicamentos). Pero también hubo quien apostó por procesos públicos de adquisición centralizada; por el uso de genéricos; por la reducción del tamaño de los envases o de la cobertura (desfinanciación) o por incrementos en los copagos para los usuarios.
El hecho de que el último Panorama Sanitario de la OCDE respalda a datos de 2012 sitúa a España, y la reforma sanitaria de Ana Mato, como el país que más recortó en Sanidad. Muchas de estas medidas de ajuste en Farmacia estaban incluidas en el 16/2012, y otras más venían de antes, de los dos reales decretos-ley aprobados en 2010 por el Gobierno socialista.
Pero las congelaciones de precios y los descuentos obligatorios también aparecieron en Alemania como una medida adicional a la reforma farmacéutica Amnog, enfocada a los medicamentos innovadores. En Italia, la disminución del gasto se achaca a la implementación de unos presupuestos farmacéuticos mucho más estrechos, así como por reducciones en los márgenes de las farmacias y recortes en los precios de los genéricos. En apostó por procesos de subasta obligatorias para medicamentos financiados públicamente, y en Dinamarca y otros países el crecimiento negativo de la factura se ha debido en buena parte al elevado número de patentes que han expirado.
Datos globales
En 2012, el gasto farmacéutico suponía casi una quinta parte del gasto sanitario de la UE, siendo la tercera partida más importante. La factura total se aproximó a los 200.000 millones de euros. El gasto se situó en los 350 euros en términos per cápita y supuso el 1,5 por ciento del PIB. Los datos muestran cómo ya los primeros meses de aplicación del 16/2012 situaron a España junto a la media. Su gasto per cápita fue de 345 euros y suponía el mismo porcentaje sobre PIB, aunque todavía con un componente más elevado de financiación pública.