La posibilidad de erradicar la Hepatitis C está un poco más cerca. La semana pasada, el Ministerio de Sanidad anunció el acuerdo con la farmacéutica Bristol- Myers Squibb (BMS) para financiar mediante la modalidad de techo de gasto el fármaco Daklinza (daclatasvir). “Una vez aprobada su inclusión en el sistema público y completados los trámites administrativos, será prescrito para el grupo de pacientes que se defina en el Informe de Posicionamiento Terapéutico (IPT), que establecerá los criterios de acuerdo con las sociedades científicas y las Comunidades Autónomas”, aseguró el Ministerio de Sanidad. Con esta decisión, son ya tres los antivirales de última generación que han sido aprobados en el último semestre de 2014 (Olysio en julio y Solvadi en octubre).
A expensas de que se concrete el IPT, Sanidad ya ha avanzado que Daklinza se administrará junto a Sovaldi y, en algunos casos, con Olysio. De hecho, además de los estudios clínicos presentados por la compañía recientemente en el Congreso Anual de la Asociación Americana del Estudio del Hígado en Boston, con datos de curación por encima del 90 por ciento en combinación con Sovaldi, “gracias al uso compasivo que ha realizado BMS durante los últimos meses ya existe experiencia clínica en España y los médicos saben lo bien que funciona”, asegura Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth).
Una vez se concluya y publique el IPT de Daklinza habrá que ver cómo se adapta a la Guía Terapéutica que elaboró para los clínicos hace unas fechas Sanidad. Si su uso se vincula principalmente a Sovaldi y las directrices actuales se mantienen, Daklinza estaría a disposición de pacientes en situación grave o muy grave de la enfermedad. Cabe recordar que, de los 27 casos posibles que planteaba la guía, solo en siete aparecía la recomendación de Sovaldi y, en la mayoría de los casos, era en pacientes con riesgo de muerte.
Esta aprobación no será la última a tenor de las palabras del ministro de Sanidad, Alfonso Alonso. En sede parlamentaria anunció que los esfuerzos se retomarían en enero con la aprobación de un nuevo antiviral, previsiblemente ‘la pastilla única’ de Gilead, Harvoni. “Espero que a lo largo del mes de enero también podamos llegar a un acuerdo para incorporar otro nuevo tratamiento, que ya tiene un índice de curación y una capacidad de acción mucho mayor”, aseguró en sede parlamentaria ante una pregunta del Grupo Socialista.
Pero Harvoni no es el único medicamento que está a las puertas de entrar en la financiación pública. La multinacional norteamericana Abbvie está a expensas de la aprobación europea de Exviera y Viekirax y el propio ministerio comunicó hace unos días que el Grupo de Coordinación de Posicionamiento Terapéutico (GCPT) comenzará a trabajar en los IPT de ambos antivirales. Todo ello dibuja un 2015 que puede ampliar el arsenal terapéutico para la hepatitis C y cambiar radicalmente las actuales directrices clínicas gracias a las nuevas evidencias que traigan consigo la aplicación de estos fármacos.
Evitar inequidades en el acceso
Una vez realizado el trabajo de aprobación y financiación de un nuevo tratamiento, junto con su IPT correspondiente, son las comunidades autónomas las que deben velar para que el tratamiento llegue a sus pacientes. Este es el aspecto que más preocupa a Fneth, quien, a través de su presidente, explica que los gobiernos regionales “deben evitar argumentos economicistas que entorpezcan el acceso adecuado de los pacientes a los mejores medicamentos que se adaptan a su cuadro clínico”.
En este sentido, son ya varias comunidades autónomas las que han reservado una partida presupuestaria para que sus pacientes puedan acceder a las nuevas terapias (Madrid, País Vasco). Otras, como Cataluña, han elaborado un estudio donde se aclara el número de pacientes al que se va a tratar. En cualquier caso, desde Fneth, se echa en falta un Plan Nacional.