Una semana más, las compañías farmacéuticas siguen presentando las cuentas correspondientes a 2014, en las que sigue percibiéndose una alta variabilidad en la forma en la que ha evolucionado el negocio de cada una de ellas. Los ejemplos más extremos están representados, en esta ocasión, por Gilead y Lilly, que han corrido suertes muy diferentes en el ejercicio que acaba de terminar.
La primera de ellas ha visto crecer sus ventas un 122 por ciento, al pasar de los 11.202 millones de dólares en 2013 a los 24.890 millones en 2014. Aunque quizás sorprendan más su resultados si se pone el foco en las ganancias (antes de impuestos), que casi se han triplicado.
Esto ha sido gracias, principalmente, al éxito de Sovaldi, con el que ha facturado 10.283 millones de dólares en 2014 (frente a los 139 millones generados en 2013, año de su lanzamiento). Destaca la buena penetración de este fármaco en Estados Unidos, con ventas de 8.507 millones de dólares, mientras que en Europa facturó más de 1.500 millones. También han aumentado las ventas de Harvoni (hepatitis C), que produjo unos 2.127 millones de dólares, 2.000 de los cuales se generaron en Estados Unidos.
Asimismo, no hay que desdeñar la posición que ocupa la compañía en el área del VIH, que le ha reportado más de 11.000 millones de dólares, repartidos entre Atripla (3.470 millones), Truvada (3.340), Complera (1.228), Stribild (1.197) o Viread (1.058).
De cara a 2015, la compañía espera que su negocio siga creciendo. Concretamente, en las previsiones de ventas que hizo tras la presentación de resultados apuntaba a una cifra que oscilaría entre los 26.000 y los 27.000 millones de dólares.
El mal momento de Lilly
Estos resultados se contraponen a los de la americana Lilly, que vio caer sus ingresos en torno al 15 por ciento en 2014, afectando considerablemente a su rentabilidad. Concretamente, facturó unos 19.615 millones de dólares, frente a los 23.113 millones de 2013. La mayor parte de su caída (un 13 por ciento) vino de la disminución del volumen de ventas por la pérdida de exclusividad con Cymbalta, que pasó de los 5.084 millones de dólares a los 1.614, y Evista; y en menor medida de los efectos cambiarios (un 2 por ciento). Sin embargo, la buena marcha de productos como Alimta, Humalog o Cialis le permiten mantener el optimismo.
De cara a 2015, la firma con sede en Indianápolis prevé una cierta estabilidad en sus ingresos, que según las estimaciones oscilarán entre los 19.500 y los 20.000 millones de dólares. Esto será gracias, principalmente, al crecimiento de las ventas en el área de animal health, que se vio reforzada con la adquisición del negocio de Novartis.
Como confirmó el vicepcesidente de Asuntos Corporativos de la compañía en una reciente entrevista con EG, la diabetes será el área con mayor peso en las ventas de Lilly en el corto-plazo, siendo la oncología y las enfermedades neurodegerativas, como el Alzhéimer, las apuestas de futuro.
MSD también pierde fuelle
Otra de las compañías que ha visto retroceder su negocio ha sido Merck Sharp & Dhome (MSD), que perdió el 4 por ciento de sus ventas, al pasar de los 44.033 millones de dólares en 2013 a los 42.237 millones en 2014. La caída principal tuvo lugar en la unidad de productos farmacéuticos, que facturó un 4 por ciento menos, desde los 37.437 millones de dólares hasta los 36.402 millones.
Los productos en los que se ha visto mermada la cifra de negocio son, principalmente, Vytorin (-3 por ciento), Gardasil (-5 por ciento), Nasonex (-18 por ciento) o Singulair (-9 por ciento), mientras que otros como Remicade (+4 por ciento) o Januvia/Janumet (+3 por ciento), que generó más de 6.000 millones de dólares, ayudaron a compensar las citadas caídas en este segmento.
Sin embargo, la compañía se vio perjudicada por la evolución negativa (-18 por ciento) de su división de consumer health, que pasó de los 1.894 millones de dólares a los 1.547 millones.
De cara a 2015, la compañía prevé una nueva pérdida de facturación, y sitúa la cifra de negocio entre los 38.300 y los 39.800 millones de dólares. Concretamente, se estima un impacto de unos 2.600 millones de dólares procedente de los efectos cambiarios, así como unos 1.000 millones procedentes de operaciónes de adquisición y desinversión.
AbbVie y Novo Nordisk, al alza
Del resto de compañías, destaca la fortaleza mostrada por empresas como AbbVie y Novo Nordisk, con un ritmo idéntico de crecimiento en sus ventas, establecido en torno al 6 por ciento.
La primera de ellas pasó de facturar 18.790 millones de de dólares en 2013 a los 19.960 millones en 2014, aunque la compañía sufrió un duro retroceso respecto de sus beneficios antes de impuestos (-55 por ciento). Humira sigue siendo el ‘producto estrella’ de la firma norteamericana, con más de 12.000 millones en ventas en 2014.
Por su parte, la cifra de negocio de Novo Nordisk pasó de los 83.572 a los 88.806 millones de coronas danesas. Principalmente, espoleada por su buena marcha en el área de diabetes. En esta pasó de los 65.456 millones de coronas en 2013, a los 69.980 millones en 2014, gracias a un aumento importante en las ventas de insulinas modernas y de nueva generación.
Por último, cabe destacar la evolución de Sanofi y AstraZeneca. La primera de ellas vio crecer sus ventas un 2 por ciento, desde los 33.306 a los 34.109 millones de euros. En su caso, crecieron todas las áreas de actividad, tanto la farmacéutica (2 por ciento), pasando por las vacunas (7 por ciento), y culminando en la división de animal health (5 por ciento).
El negocio de AZ se mantuvo más o menos estable, con un alza en ventas del 1 por ciento. Por la parte positiva, influyeron productos como Brilinta, así como algunos fármacos recientemente lanzados en diabetes, como Froxyga. El área de respiratorio creció un 10 por ciento.