El doctor Ángel Gil ha asumido el cargo de Comisionado para la Equidad de la AGP tras la dimisión por motivos personales del profesor José María Martín Moreno. Licenciado y doctor en Medicina y Cirugía, Gil es vicerrector de Cooperación al Desarrollo, Voluntariado y Relaciones Institucionales de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y director de la Cátedra de Innovación y Gestión Sanitaria URJC y cuenta con una amplia carrera investigadora, con más de 250 artículos originales.
Pregunta. ¿Cómo afronta esta nueva etapa al frente del Comisionado?
Respuesta. Con alegría. Es un honor que desde la AGP se me haya hecho esta propuesta. También es un gran reto, da cierto miedo el defraudar a todas las personas que hay detrás. Es, por tanto, una responsabilidad tremendamente grande que asumo con todo el afecto y voy a poner en ello todo mi conocimiento, todo mi empeño.
P. ¿Cuál cree que debe ser el papel de las asociaciones de pacientes en el Sistema Nacional de Salud?
R. Tienen un papel clave que ya se reconocía en la Ley General de Sanidad del año 1986. En ella se planteaba la importancia de la participación de los grupos de pacientes en la toma de decisiones. Lamentablemente, durante un periodo eso se ha ido perdiendo, se ha ido relegando esa función y a raíz de la situación de crisis, nos hemos dado cuenta de que se ha perdido un tiempo. Ahora se ha visto que si no se unen, no trabajan, que si no están implicados con las administraciones autonómicas y nacionales, no se les escucha. Las asociaciones son una pieza clave y tienen que reivindicar su espacio, por ejemplo en los consejos de salud.
P. A raíz de la crisis, la equidad está cada vez más entredicho...
R. La crisis ha puesto de manifiesto que no podemos llegar a todo. Y es verdad que los recursos son limitados, pero hay que racionalizar, hay que ver en qué hemos invertido, en qué hemos gastado y no deberíamos haber gastado. Habrá que ajustar y ver cuáles son las piezas clave que tienen que llegar a todos. No tiene sentido que en España, según donde se viva, haya recursos diferentes.
P. ¿Es posible la equidad en una estructura como la del SNS?
R. La estructura es compleja. Las transferencias derivadas a las CC.AA. lo ponen un poco difícil pero es responsabilidad de los gobiernos el llevarla a cabo. El ministerio de Sanidad tiene la obligación de garantizar la cohesión y plantear unos recursos mínimos. Su consecución no se puede dejar al libre albedrío de que una comunidad pueda o no pueda hacer. Hay comunidades con posicionamientos muy buenos pero también hay que ayudar a las que están en situación de inferioridad. Hay inequidad pero tenemos que mejorarla y luchar contra ella.
P. En los últimos meses con la incorporación de los nuevos fármacos para la hepatitis C se están poniendo de manifiesto esas inequidades.
R. La situación con la hepatitis C no es nueva y no nos damos cuenta de que la población ha cambiado. El paciente está informado. Muchas veces la administración, por su exceso de procedimientos, hace que las cosas vayan excesivamente despacio. Eso cuando está en juego la vida de personas es difícil. Los pacientes merecen un esfuerzo que se ha puesto en marcha con el cambio ministerial y el plan que se está elaborando. Tenemos que estar a la altura de los pacientes y del ciudadano en general.
Las asociaciones son una pieza clave y tienen que reivindicar su espacio, por ejemplo en los consejos de salud”Los recursos son limitados. Hay que ver en qué hemos invertido y en qué no deberíamos haber gastado”