La cuarta edición de Farmaonuba, encuentro organizado por el COF de Huelva bajo el lema ‘Conectando con tu Farmacia. Comunicación eficaz para un mayor calidad de vida del paciente’, se convirtió en un escenario en el que los farmacéuticos realizaron una reclamación: es necesario de mejorar las herramientas de comunicación, tanto en sus relaciones con otros profesionales del ámbito sanitario como con los pacientes. “Somos el último eslabón de la cadena sanitaria, y debemos cuidar al máximo cómo nos comunicamos y qué información ofrecemos, tanto al paciente como al médico”, explicó Francisco Peinado, presidente del COF de Huelva.
En Farmaonuba se abordaron las experiencias de farmacéuticos en su comunicación con médicos y pacientes. Por ejemplo, Beatriz Pérez, del grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada, aplaudió la idea de desarrollar “estrategias de salud comunes”, teniendo en cuenta que ambos profesionales tienen “pacientes comunes”. O Francisco José Marín, miembro de la Comisión de Servicios Profesionales del Cacof, que dijo que tras años centrando las acciones hacia el medicamento, “ahora toca centrarnos en el paciente”. O Javier Rivera, farmacéutico comunitario, que explicó su experiencia en comunicación médico-farmacéutico y profundizó en las vías de comunicación verbal y escrita que vinculan a ambos profesionales sanitarios.
Asimismo, se analizó el manejo de las nuevas tecnologías para una mejor comunicación del profesional farmacéutico. En este sentido, Gema Herrerías, vocal de Dermofarmacia del COF de Sevilla, indicó que “más que contenidos hay que compartir soluciones prácticas, adaptadas a la necesidad del usuario”. Por su parte, Miguel Pérez, experto en eHealth, desgranó proyectos como una plataforma de crónicos o de teleasistencia móvil desarrollados desde el ámbito de las telecomunicaciones, una muestra más de cómo las nuevas tecnologías posibilitan a un amplio colectivo de pacientes, aquellos de edad más avanzada y por lo general, polimedicados, ganar en calidad de vida. Por su lado, Diego Rodero, coordinador TICs de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), alentó una regulación urgente de las aplicaciones sanitarias, ya que muchas “pueden suponer un peligro real para la vida de algunos pacientes” al no existir una legislación al respecto.