En abril se cumplirán cuatro años del plazo dado por la entonces ministra de Sanidad, Leire Pajín, para que las primeras unidosis llegasen a las farmacias, tras la apuesta por este formato del Real Decreto-ley 4/2010. Las boticas no han visto rastro de unidosis en todo este tiempo. Rosa Pardina, directora general de Onedose Pharma, hace balance de esta apuesta.
Pregunta. ¿Se ha hecho en España una verdadera apuesta por la unidosis?
Respuesta. En absoluto.
P. ¿A quién responsabilizaría?
R. Desde todos los equipos que han pasado por Sanidad a los gestores sanitarios de las comunidades autónomas. Cuando se publicó el RDL 4/2010, responsables ministeriales se pusieron en contacto con nosotros para interesarse por el proceso de fabricación y comercialización de unidosis, pero, a partir de esos contactos, nada.
P. ¿Faltó algún otro empuje ‘legal’?
R. Me gustaría que fuesen los propios administradores quienes contasen por qué no han querido apostar por la unidosis. Ni el Ministerio ni ninguna Administración regional dictó una resolución o realizó una notificación a sus profesionales médicos que diese respaldo normativo a lo que planteaba ese decreto. ¿Cómo han evolucionado los genéricos? Además de una normativa, con el empuje de la Administración y los gestores.
P. Ustedes siguen defendiendo sus ventajas económicas, ¿no?
R. Así es. Si se necesitan una cifra concreta de comprimidos para un tratamientos, ¿para qué prescribir, y pagar, un envase que presenta el doble de dosis? Las dosis restantes quedarán en el botiquín. Más del 22 por ciento de los formatos de medicamentos no se adaptan a los tratamientos. Tanto el sistema sanitario como el paciente están pagando, en el sentido literal, esta mala adecuación.
P. Uno de esos “gestores sanitarios”, Boi Ruiz, visitó su planta de producción en Barcelona. ¿Qué mensaje les trasladó?
R. Nada en especial. Su apoyo, el orgullo que le suponía que en Cataluña existiese este tipo de industria innovadora, etc. Pero luego se quedó en algo parecido a “ha sido un placer conocerte”.
P. ¿Cómo es la aceptación de la unidosis en las consultas médicas?
R. Creo que al médico le encanta la unidosis. Pero luego en cada comunidad autónoma existen otras directrices y si nadie les dice que deben prescribir por unidosis... Son conflictos de política sanitaria. En antibióticos la prescripción en unidosis es de sentido común.
P. ¿Se están planteando otros mercados?
R. Es obligatorio. Es difícil no ahogarse con unas ventas en torno a las 700.000 unidosis en 2014. Con estas cifras, España no puede ser punto de referencia. Hay que pararse y pensar si cejar en el intento o abrir nuevos caminos.
P. ¿Cuáles pueden ser esos “nuevos caminos”?
R. Intentaremos aumentar el portfolio en antibióticos mientras ponemos nuestra mira en otras zonas internacionales, como Latinoamérica, donde hay mayor sensibilidad hacia la unidosis.
P. ¿Y en Europa?
R. Como en España. Mantuvimos contactos con las autoridades sanitarias de Francia, a iniciativa suya, pero de momento no han ido más allá.