El cáncer de piel es el más prevalente en el ser humano (en España, una de cada cinco personas puede desarrollarlo), cuyo único tratamiento es la prevención. Es por eso que el farmacéutico comunitario “juega una fundamental labor en su prevención primaria”, como así ha destacado Mireia Serrano, coordinadora del grupo de trabajo en Dermatología de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfyc) en la mesa redonda “Protocolos de Actuación Farmacéutica en patologías dermatológicas” celebrada este martes 24 de marzo en el marco de Infarma 2015 y bajo el patrocinio de Almirall. Un “papel” aludido por esta profesional que desembocaría en el ofrecimiento de consejos de fotoprotección a los pacientes que visiten la farmacia: “qué fotoprotector aplicarse, cuándo, cómo...”, ha enumerado Serrano.
La realidad dice que los farmacéuticos comunitarios ya están sumamente implicados en el ámbito de la fotoprotección. En esta mesa se ha podido conocer el ejemplo de un protocolo de seguimiento puesto en marcha desde hace una década en varias farmacias sevillanas, bajo el amparo de su colegio farmacéutico. Según ha destacado la vocal de Dermofarmacia del COF de Sevilla y participante en esta iniciativa, Gema Herrerias, el programa establece un protocolo de AF dermatológica por el cual se realiza un análisis del paciente y, si es necesario tras la observación, se deriva al médico. De no ser necesaria la derivación pero sí el abordaje “se elabora una ficha-consejo que se entrega al paciente con recomendaciones sobre productos sanitarios y emolientes a aplicar, protectores solares, complementos alimenticios, etc.”. Posteriormente, se ‘cita’ al paciente de forma presencial en la farmacia “cada dos meses aproximadamente”, concreta Herrerias.
Asimismo, la vocal de Dermofarmacia del COF de Sevilla ha reclamado en esta mesa una mayor implicación de los farmacéuticos comunitarios en cosmetovigilancia y ha recordado que en la página web del Consejo General (www.portalfarma.org), hay disponible una ficha que el boticario puede seguir ante la sospecha o confirmación de una reacción adversa en cosméticos producida en el paciente.