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LAS FRASES

La firma danesa cumple 100 años desde su nacimiento (20 en el caso de España) en un momento de impasse que podría dar paso a nuevos crecimientos a partir de 2016.

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FRANCISCO ROSA Madrid | miércoles, 01 de abril de 2015 h |

La farmacéutica danesa Lundbeck cumple cien años desde su fundación, de los cuales lleva la mitad, los últimos 50, especializada en la investigación de nuevos tratamientos para las enfermedades del sistema nervioso central (SNS) y, más específicamente, en las especialidades de psiquiatría y neurología. Como le ha ocurrido a la mayoría de los laboratorios, esta compañía ha tenido momentos de subida y de bajada. Ahora, concretamente, vive un momento de impasse, marcado por la pérdida de algunas patentes.

Esta situación que vive la firma a nivel mundial tiene su reflejo también en España, donde lleva instalada más de 20 años. Fue en 1994 cuando cinco personas, entre ellos el actual director general, Xavier Martí, y la actual directora de Marketing, Beatriz Rivero, se lanzaron a la puesta en marcha de la filial española. “Empezamos de la mano de unos cuantos productos que perdían la patente, algunos de los cuales han sido líderes en el mercado. Estaban licenciados a otras compañías y nosotros los recuperamos para la puesta en marcha de la filial”, explicó Martí a EG. A partir de ahí, lanzaron al mercado un antipsicótico innovador, como fue el caso de Clopixol, y Seropram, un conocido antidepresivo. Luego entraron en otras enfermedades como el Alzhéimer, el Parkinson y, también en trastorno bipolar.

Como resultado, la compañía ha mantenido en las dos últimas décadas un crecimiento relativamente sostenido, que se ha visto truncado con las pérdidas de algunas patentes en los últimos cuatro años. Entre los fármacos que han perdido exclusividad están el antidepresivo Cipralex (hace cuatro años); Ebixa, para el Alzhéimer (hace dos años); y Azilect, para el parkinson, cuya patente cae el año que viene. “Hemos entrado en un momento en que moléculas líderes dejan de serlo. En total, la caída de la facturación en España durante los últimos cuatro años ha sido de más del 25 por ciento, y es posible que este año tengamos una nueva bajada”, apuntó el director general de la farmacéutica.

Para hacer frente a estas vicisitudes, la compañía habría aplicado “algunos ajustes mínimos” a su estructura, que no fueron cuantificados por sus responsables, aunque estos ahondaron en su escasa proporción por la necesidad de mantenerse como interlocutores de referencia para neurólogos y psiquiatras. “Todo el trabajo que hemos hecho con ellos durante estos 20 años no lo podemos tirar ahora en dos o tres”, subrayó Martí.

Esto ha sido posible, según Martí, gracias a que el 70 por ciento del laboratorio es propiedad de una fundación, lo cual, dice, le exime de la necesidad imperiosa de generar retornos en el corto plazo. De ahí, también, que la compañía haya podido seguir investigando en SNC, “un área con una alta tasa de fracasos en fase III que la hace poco atractiva para muchas big pharma”. Esta continuidad en la investigación va a hacer posible el próximo relanzamiento del negocio de la compañía, que será alimentado con varios nuevos fármacos procedentes del pipeline en los próximos años.

“Ahora viene una segunda fase de lanzamientos, como ha sido el caso de nalmefeno para la dependencia al alcohol; o Abilify Maintena, junto con Otsuka, para la esquizofrenia. Además, queremos lanzar un antidepresivo nuevo. Venimos de una fase de inversión importante que va a dar frutos a partir de 2016”, afirmó Martí.

Además de esto, el enfoque de largo plazo les permite implementar con mayor flexibilidad una estrategia basada en el fomento de programas educativos y de sensibilización necesarios, según Beatriz Rivero, para abordar unas enfermedades que cuentan con un “alto grado de estigmatización”. Esta estigmatización tiene una repercusión clara en las dificultades para diagnosticar a los pacientes, lo cual, a su vez permite, a la empresa mantener expectativas altas con respecto al posible crecimiento de su mercado. En todo caso, la directora de Marketing admitió que Lundbeck no puede implementar sola estos programas para la concienciación de la ciudadanía, y que será necesaria la colaboración de la administración sanitaria.

Y en esta misma línea, los representantes de Lundbeck pidieron un cambio de enfoque en todo lo relacionado con la evaluación del valor que aportan las nuevas terapias en el área de la salud mental, el cual, no se ha producido. “A día de hoy nos encontramos con una administración centrada en el mero coste del medicamento, y que no tiene en cuenta el ahorro de otros costes sanitarios y sociales”, matizó Rivero.

En esta línea van, dicen, tanto las líneas que se conocen del borrador del decreto de precio y financiación, como la limitación del gasto por parte de las comunidades en el que parece estar trabajando el Gobierno. Ambos “podrían jugar en contra de la innovación”, en opinión de Martí y Rivero. Sin embargo, a pesar de ello, tienen claro que España sigue siendo un mercado importante para su compañía a nivel global. Concretamente, el segundo o tercero en Europa, y el cuarto o quinto mundial, además de ser un país de referencia para los ensayos fase III. “El nivel de los investigadores españoles en psiquiatría y neurología es de los mejores a nivel mundial”, reconocieron. Otra cosa es la presencia industrial. De momento, no tienen planta en España, ni existe un plan para ello en el corto plazo.

Venimos de una fase de inversión importante que dará lugar a una serie de lanzamientos que darán sus frutos a partir de 2016”

Nos encontramos con una administración centrada en el mero coste del medicamento, sin tener en cuenta otros costes”