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LAS FRASES

La llegada de los nuevos medicamentos orales ha supuesto un paso adelante en la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR), ya que evitan los efectos secundarios de los fármacos por vía parenteral sin perder eficacia.

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A.F. Madrid | miércoles, 01 de abril de 2015 h |

La llegada de los nuevos medicamentos orales ha supuesto un paso adelante en la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR), ya que evitan los efectos secundarios de los fármacos por vía parenteral sin perder eficacia. Así lo explicó a EG Celia Oreja-Guevara, coordinadora de Investigación Clínica de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos (HCSC) de Madrid, en el marco de la reunión médico científica internacional “Academy of Knowledge” sobre el medicamento Aubagio (teriflunomida), organizado por Genzyme en Madrid.

Pregunta. Para el paciente, ¿qué supone la llegada de los nuevos medicamentos orales frente a los tradicionales?

Respuesta. Los pacientes están muy contentos y es un hecho muy importante porque llevamos ya más de 15 años de tratamientos de esclerosis y hasta ahora los de primera línea siempre eran inyectables. Aunque entiende la necesidad de tratarse, un inyectable con el tiempo produce problemas cutáneos, también muchos pacientes tienen fobia a las agujas y otros se hacen daño cuando se pinchan o les cuesta mucho. Como era el tratamiento que había, tenían que hacerlo, pero en cuanto se han enterado de la llegada de los orales, muchos lo piden porque supone un aumento en su calidad de vida al no tener que pincharse, no tener alteraciones cutáneas, ni rojeces, ni picor, ni dolor, es mucho mejor para ellos. También a la hora de hacer viajes es mucho más sencillo con una pastilla en el bolsillo que con todo el equipo. Aparte, los inyectables ocasionan síndrome pseudogripal que les produce dolores articulares, musculares y, a veces, fiebre. Y lo mejor es que los tratamientos no son solo orales, que ya es una gran ventaja, al menos igual de eficaces que los inyectables .

P. ¿Cómo cree que es la adherencia a estos fármacos?

R. Hay dos tipos de tratamientos orales, uno de ellos es la teriflunomida —comercializada por Genzyme como Aubagio— que se toma una vez al día y, por tanto, es muy fácil de recordar. Yo siempre les digo a mis pacientes que lo hagan con el desayuno si desayunan, y así no se olvidan. También hay otro oral, dimetillfumarato, que es dos veces al día. Siempre se dice que con los tratamientos orales a veces la adherencia baja un poco, pero yo creo que, sobre todo los pacientes que vienen de inyectables, están tan acostumbrados y deseando tener una pastilla en vez de pincharse que, por el miedo a tener que volver al tratamiento anterior, van a ser muy adherentes.

P. A nivel de ensayos, ¿qué resaltaría de la teriflunomida?

R. Tiene cuatro ensayos muy importantes: un fase II, dos fase III y un head to head. Es destacable que los dos fase III tienen los mismos resultados, son reproducibles y consistentes. Es muy importante porque son dos ensayos hechos en distintos momentos con distintos pacientes que dan la misma tasa de reducción de brotes y de la discapacidad y, además, lo hacen significativamente. También es destacable que se haya hecho un head to head, porque normalmente cuando un tratamiento sale nuevo no se compara directamente con otro, y, además de hacerlo, el resultado del ensayo ha sido que no hay diferencias estadísticamente significativas, por lo que ya todos los profesionales y pacientes sabemos que tenemos la misma eficacia, y que se trata de una eficacia de primera línea.

P. ¿Es útil este medicamento también al inicio de la enfermedad?

R. El medicamento tiene también el estudio Topic, que es para los pacientes con síndrome clínico aislado, y también se ha demostrado que si toman teriflunomida mejoran.

P. ¿Y cuáles son los datos de reducción de la discapacidad y la tasa de brotes?

R. La reducción de la tasa de brotes está entre un 30 y un 36 por ciento y la reducción de la discapacidad también es de en torno a un 30 por ciento.

P. Por su experiencia, ¿esto es todo lo que se puede esperar de este medicamento?

R. No, yo creo que no. Llevamos con algunos pacientes 22 o 23 meses y mi experiencia es que la tasa de brotes es muy buena, mucho mejor que en los estudios. Ya nos ha pasado con otros tratamientos, y de la mayoría de los pacientes que tenemos —alrededor de 130 pacientes ahora mismo—, la verdad es que la tasa de brotes es mejor de lo esperable, que la de los inyectables. De hecho, hemos analizado los primeros 40 pacientes y sólo tres habían tenido un brote en dos años. En definitiva, la tasa de brotes es muy buena, y mejor de lo que se esperaba.

P. Durante la reunión ‘Academy of Knowledge’ sobre Aubagio se habló de tolerabilidad, ¿qué destacaría en ese tema?

R. Una característica fundamental es que se tolera muy bien y los pacientes tienen muy pocos efectos secundarios. Muchos toman la pastilla y piensan que no están tomando nada, sobre todo los que vienen de inyectables, que siempre tenían un efecto secundario directamente después, ya fuera un síndrome pseudo gripal o un efecto cutáneo.

P. ¿Y en cuanto a su seguridad?

R. De todos los ensayos, que hay más de 3.000 pacientes en total, se ha visto que los efectos secundarios más frecuentes son el afinamiento del cabello, que ocurre en un 10 por ciento de los pacientes pero es reversible a los tres meses, por lo que sólo en un uno por ciento llevó a parar el tratamiento. Otro efecto secundario que presentan algunos pacientes es la náusea y la diarrea, suele ser leve o moderada y en dos o tres meses también se recupera sin ningún tratamiento. Lo que más se ha estudiado es la elevación de la transaminasa ALT, que en los ensayos obligaba a suspender el tratamiento si superaba tres veces la tasa normal, pero nosotros estamos acostumbrados a tratar a los pacientes con interferones que a veces llegan a superarla hasta cinco veces sin que se suspenda, con lo cual es una elevación muy parecida a la de los interferones. En cuanto a los pacientes que tuvieron que dejar el tratamiento, fueron menos del 10 por ciento, pero por las condiciones estrictas de los estudios, en la práctica clínica alrededor del uno por ciento de los pacientes lo interrumpe por alguna de estas causas.

P. Por su mecanismo de acción, ¿considera que este fármaco es inmunosupresor o inmunomodulador?

R. El tratamiento es un inmunomodulador. Primero, porque no mata linfocitos, sino que hace que pasen menos linfocitos activados la barrera hematoencefálica, simplemente los reduce. La segunda cuestión es que durante los ensayos apenas ha habido infecciones oportunistas, lo que quiere decir que no hay un mecanismo inmunosupresor y la tercera que, aunque a algunos pacientes les bajan los linfocitos, nunca son linfopenias sintomáticas, sino que baja alrededor de un 15 por ciento, por lo que tampoco se dan infecciones oportunistas, lo que implica que no es un inmunosupresor.

Un medicamento oral que hay
que tomar una vez
al día es muy fácil
de recordar”

Los resultados
de los dos
ensayos fase III
son reproducibles
y consistentes”