Elevar de una manera constante y sostenida la calidad de la gestión y la atención farmacéutica en España. Este es el objetivo primordial que persigue Cinfa, que desde hace cinco años promueve la concesión de los Premios a la Innovación en la Farmacia Comunitaria. En esta ocasión fueron tres los proyectos galardonados, acto que se celebró durante la pasada edición de Infarma Barcelona 2015, que han destacado por fomentar y reconocer el esfuerzo de los profesionales del sector a la hora de innovar y mejorar la atención al paciente.
La farmacia comunitaria del futuro se construye en el presente con el objetivo primordial de mejorar la eficiencia en el seno de los establecimientos. La formación del personal para lograr una atención al paciente eficiente, el análisis y la implementación de nuevas técnicas de gestión y un control más efectivo en el funcionamiento de las oficinas de farmacia son las claves para entender los proyectos premiados.
En ocasiones una comparativa entre iguales es la mejor manera de detectar qué procesos son los más apropiados en la gestión farmacéutica. Marisa Alonso, titular de farmacia de Astorga (León), lidera un proyecto que engloba a 18 establecimientos repartidos por la geografía española que comparten una visión en la que la comparativa en la gestión ayudará a detectar y subsanar aquellos procedimientos que no son efectivos. “La principal conclusión es que la autoevaluación es el primer eslabón en la mejora de la gestión de la farmacia. Así, identificar los puntos débiles de la farmacia al evaluarse y compararse con otras ayuda a modificarlos de forma que se mejore la labor asistencial de la farmacia comunitaria”, aseguró Alonso.
El proyecto premiado se presentó a concurso bajo la denominación ‘Comparativa de la metodología utilizada en los servicios profesionales’ y comprende oficinas de farmacia de todos los ámbitos: rurales, urbanas, de paso y de barrio.
Implantación de servicios
Una de las principales novedades a las que se enfrentan los profesionales farmacéuticos desde hace un par de años reside en la implantación de servicios profesionales. La remuneración de esta actividad es un aspecto polémico que necesita una respuesta por parte de la Administración.
Mientras esta reivindicación llega a puerto muchas oficinas de farmacia se adaptan a estos cambios, que inexorablemente han modificado el modus operandi de la farmacia tradicional en pos de la farmacia comunitaria. “Hemos pasado de la farmacia centrada en el medicamento a la farmacia centrada en el paciente. Los farmacéuticos que han asimilado esta realidad son los que se están adaptando mejor y más rápido”, asevera Alonso.
Formación en SFT
Otro de los aspectos esenciales en consolidación de la farmacia comunitaria reside en la formación y en el avance en el Seguimiento Farmacoterapéutico (SFT). Desde hace cinco años, la profesora de la Universidad San Jorge de Zaragoza y farmacéutica Ana María Sáez-Benito Suescun está inmersa, junto a otros dos profesores y farmacéuticos, en un proyecto de colaboración denominado ‘Docencia aplicada a pacientes y poblaciones’, por el que estudiantes del Grado de Farmacia desarrollan prácticas en 14 boticas de la capital aragonesa.
La iniciativa premiada por Cinfa centra sus esfuerzos en la formación de alumnos para ofrecer mejores servicios dentro de la oficina de farmacia, que redundan en una mejor atención, asesoramiento y seguimiento de las necesidades paciente. La transferencia de conocimientos entre los profesionales en activo y los futuros farmacéuticos es uno de los pilares del proyecto, que tiene una metodología muy definida. “La dispensación activa hace que el paciente reciba su medicación con toda la información que necesita, la indicación farmacéutica por la que el enfermo efectúa correctamente las tomas o el consejo que necesita para tratar síntomas menores y por supuesto el seguimiento farmacoterapéutico”, destacó Sáez-Benito.
La farmacéutica y docente asegura que el papel del profesional es esencial, pero aún queda mucho camino por recorrer para abordar los nuevos retos que se presentan y es necesaria la colaboración de más actores. “La gente confía en el farmacéutico como agente y profesional de la salud. Los farmacéuticos de la calle tenemos que trabajar para que nuestra labor sea más reconocida con el apoyo de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos y las Universidades. La posibilidad de poder publicar datos sobre investigaciones y estudios haría más visible y reconocible nuestro trabajo”, reivindicó Sáez-Benito.
La premiada también incide en la necesidad de mejorar la relación entre todos los profesionales sanitarios. “El paciente debe ser el centro de todo el sistema sanitario. Los farmacéuticos debemos mejorar en este aspecto es fundamental que seamos capaces de trabajar en colaboración con el resto de profesionales sanitarios, y que nuestro papel sea reconocido por todos ellos”, dijo.
Mano a mano con los técnicos
La última de las iniciativas premiadas, titulada ‘Proyecto de colaboración farmacia-centro de formación de técnicos en farmacia’, está liderada por la farmacéutica de Camas (Sevilla) Rosa Peche. La propuesta incide en la cooperación activa entre la oficina de farmacia y los alumnos de ciclos técnicos. “Este proyecto beneficia tanto al alumno, que ha complementado su formación en marketing y merchandising farmacéutico, como a la oficina de farmacia, que identifica carencias”, destaca Peche, que recuerda que “la formación práctica de los técnicos del futuro es esencial, ya que estos serán los que nos van a auxiliar en el mostrador y rebotica”.
Fomentar el diálogo entre los profesionales en activo y los futuros auxiliares y técnicos es uno de los objetivos del proyecto y pretende subsanar su tradicional ausencia. En este sentido Rosa Peche asegura que, “falta comunicación entre los profesionales de este sector, que en ocasiones nos sentimos desorientados ante la avalancha de cambios, sobre todo a nivel legislativo, y que con una cierta unión podríamos mejorar”.