Ante un campo en continua investigación y evolución como es el de los probióticos y prebióticos, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) realizó en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza un taller al que acudieron más de 50 farmacéuticos comunitarios con la intención de formarse en esta materia ya que tal y como reconocieron, los pacientes ven seguros estos preparados y cada vez aumenta más la demanda.
Ana Rodríguez, miembro del grupo de Nutrición y Digestivo de Sefac se encargó de la masterclass en la que avanzó que “cada vez son más los preparados que nos encontramos en la farmacia comunitaria con probióticos, prebióticos y simbióticos en su composición. Los podemos encontrar como medicamentos, como complementos alimenticios o como productos sanitarios y por ello el farmacéutico debe estar formado en este asunto porque siempre somos estudiantes”.
Durante su charla, Rodríguez explicó que la microbiota está constituida por un conjunto de microorganismos que polarizan establemente la superficie epidérmica y de las glucosas y “sin ella no podríamos vivir, por eso es importante tener la microbiota en buen estado porque por cada célula humana hay 10 células de microbiota. Estamos invadidos”, sentenciaba la responsable de Sefac.
Los asistentes reconocían que, en su práctica diaria recomendaban los preparados probióticos para patologías como el cólico de lactante o para restaurar la microbiota tras una ingesta de antibióticos por parte del paciente. Al mismo tiempo, tanto Rodríguez como el resto de farmacéuticos coincidían en que siempre hay que recordar que hay que tomar el probiótico separado del antibiótico.
Consignas para la dispensaciónTras reconocer el auge de los preparados, Ana Mª Mateos, coordinadora del grupo de Nutrición y Digestivo de Sefac enumeró una serie de ítems a tener en cuenta por el farmacéutico a la hora de dispensar estos productos, tales como identificar el problema de salud del paciente, los signos de alarma y los criterios de derivación al médico, tener en cuenta posibles intolerancias y alérgias, confirmar que la persona no cumple criterios de no dispensación de probióticos, seleccionar la forma farmacéutica más afín para cada paciente (vial, sobres, cápsulas, tampones...) o asegurarse de que el cliente se va con toda la información para administrarse bien en casa el preparado y conservarlo y eliminarlo adecuadamente.