Hemeroteca

Aumenta la brecha entre Europa y EE UU a cuenta de las pymes biofarmacéuticas

Un informe de Efpia concluye que la I+D+i biofarmacéutica europea pierde competitividad debido a la falta de acceso a la financiación privada y a que la pública se concentra en las fases iniciales de desarrollo.

Leer mas Descargar
Añádenos en Google
M. G. Madrid | viernes, 15 de mayo de 2015 h |

Las dificultades de acceso a la financiación privada para desarrollar los últimos estadios en los procesos de desarrollo de productos farmacéuticos es la principal diferencia existente entre las empresas de este sector en Estados Unidos y Europa. Esta realidad hace que día a día la brecha que separa a ambos territorios se agrande y que cómo ocurre con demasiada frecuencia, sean las compañías estadounidenses quienes lideran la I+D+i y quienes terminan fagocitando, gracias a su mayor músculo financiero, a las pequeñas y medianas empresas europeas. Un buen ejemplo de ello son las recientes adquisiciones de compañías europeas, punteras en I+D+i, por parte de gigantes norteamericanos como Gilead, Juno o Pfizer.

Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de un informe encargado por la patronal europea de la industria farmacéutica (Efpia) y realizado por la consultora británica Charles River Associates (CRA). Este documento señala las principales barreras de acceso a la financiación que se encuentran este tipo de compañías en el periodo entre 2011 y 2013.

En concreto, el informe señala que las pymes biofarmacéuticas europeas tienen muchas dificultades para encontrar financiación en las últimas fases de desarrollo en los ensayos clínicos, lo que termina influyendo en las tasas de crecimiento. “Las fases iniciales de investigación se solucionan con unas decenas de millones de euros, mientras que a partir de la fase III el coste se eleva a centenares de millones de euros”, señala el informe en sus conclusiones.

Esta realidad se traduce en que las tasas de crecimiento de las pymes biofarmacéuticas en Europa sea sustancialmente menor que las estadounidenses. Mientras que en el viejo continente el número de empresas que invierten entre 100 millones de euros y 999 millones de euros y hasta más de 1.000 millones de euros al año en I+D+i es muy similar. Se produce una gran diferencia entre las compañías que invierten entre 30 y 99 millones de euros.

La pública no es suficiente

Esta observación se hace evidente en las tasas de crecimiento experimentado por las empresas con una facturación menor a 300 millones de euros. Mientras las compañías estadounidenses crecen a ritmos entre el 125 por ciento y 365 por ciento, las europeas los hacen entre el 13 por ciento y el 175 por ciento. Esas diferencias no son tan sustanciales entre las grandes compañías, aunque cabe señalar que en esta comparativa también obtienen las americanas una mayor tasa de crecimiento. Una de las consecuencias evidentes de este hecho es que el número de empresas biofarmacéuticas que invierten menos de 99 millones de euros en I+D+i es sensiblemente menor en Europa (38) que en Estados Unidos (72).

El informe señala como principal razón de estas diferencias “la ausencia de acceso de las pymes europeas al capital de riesgo privado para financiarse debido a que las fases de desarrollo y las pruebas de seguridad esenciales en la UE son más costosas y burocráticas que en Estados Unidos”. Sin embargo este déficit de financiación europeo se trata de compensar con fuentes públicas de financiación y apoyo a la inversión, “pero históricamente se ha centrado sobre todo en las primeras etapas de su desarrollo y de determinados tipos de empresa” por lo que finalmente hace que las pymes biofarmacéuticas europeas sean menos competitivas que las estadounidenses.

Esta realidad provoca que aunque en términos generales la calidad y cantidad de la I+D+i sea similar, las ideas más exitosas en la investigación se producen en Estados Unidos. Otra razón de estas diferencias reside en que existen menos centros académicos y clúster de investigación en la UE. Además, el evidente impacto de la crisis económica en Europa ha terminado por afectar significativamente en su I+D+i.