La lista de deseos de la industria farmacéutica innovadora europea para el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión sigue sin convencer a la Comisión Europea. El pasado miércoles, el equipo negociador europeo para los medicamentos, los cosméticos y los dispositivos médicos se reunió con una amplia gama de la sociedad civil y del sector sanitario y farmacéutico con la idea de seguir forjando un gran acuerdo en materia sanitaria. La Comisión es partidaria de incluir un capítulo sanitario, pero rechaza incluir menciones a precios y reembolsos. La industria, no obstante, no renuncia a incluir en el TTIP un capítulo farmacéutico como el que existe en el tratado con Corea del Sur. Para ello, muestra los datos de un informe presentado también el pasado miércoles en otro foro sobre el TTIP, esta vez celebrado en el Parlamento danés. La Efpia asegura que apostar por un apartado farmacéutico “ambicioso” sería “una bendición” en forma de aumento de las exportaciones, nuevos puestos de trabajo y aumento de los ingresos fiscales.
El informe, llevado a cabo por la consultora Copenhague Economics y por encargo de LEO Pharma, Lundbeck y Novo Nordisk — las tres mayores empresas farmacéuticas de Dinamarca— lanza varios mensajes clave que la Efpia ha calificado de “soplo de aire fresco” en el debate que los medicamentos sostienen dentro del TTIP. Ciertamente, los efectos del impacto se refieren únicamente a la industria farmacéutica danesa, pero la patronal europea da por hecho que el resultado es extrapolable al conjunto del sector en la Unión Europea.
Los resultados de este estudio señalan que el Tratado de Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos representará un “impulso significativo” para Dinamarca, y apunta directamente a la industria farmacéutica como un agente clave en la generación de dichos beneficios. La clave está en la posibilidad que el Tratado ofrece para mejorar la balanza comercial de las empresas (ver EG núm. 700). El informe arroja unas altas expectativas para las farmacéuticas danesas: podrían experimentar, dice, un crecimiento del 63 por ciento en las exportaciones de bienes a los Estados Unidos, y un crecimiento del 40 por ciento en las exportaciones totales.
Tales cifras, señalan los autores del trabajo, equivalen a decir que los beneficios del Tratado de Comercio Transatlántico permitirían elevar el impacto de la industria farmacéutica hasta la quinta parte del PIB nacional, con el impacto crecimiento en materia de empleo (según las proyecciones, las compañías danesas podrían crear 1.500 puestos de trabajo adicionales relacionadas con la exportación) y de ingresos fiscales (hasta 290 millones de coronas —unos 38,8 millones de euros— en impuestos anuales adicionales).
La postura de la Comisión
De momento, nada de esto convence a los negociadores del equipo de la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, cuyo máximo interés es acabar con los temores que sigue generando el TTIP en los agentes de la sociedad civil, que temen un encarecimiento de los fármacos, una disminución de las garantías y un aumento de las privatizaciones.
En este sentido, la Comisión no solo asegura que el TTIP no hará ni una mención a precios y reembolsos, sino que asegura que el sistema continuará ofreciendo las mismas garantías a todos los niveles. Tampoco habrá, dice, un reconocimiento mutuo de los medicamentos ya aprobados, bien por Agencia Europea del Medicamento, o bien por la estadounidense; ni se verá afectada la política de transparencia de los ensayos clínicos en la Unión Europea. Cierto es que uno de los aspectos que más recelos despierta —el de la propiedad intelectual— aún no se ha considerado en las conversaciones, pero los negociadores europeos aseguran que el contenido que hay sobre la mesa no es extenso.
Por último, y consciente del impacto que el debate ocupa en la agenda actual, la Comisión ha lanzado un mensaje de tranquilidad, y asegurado que el TTIP no supondrá una amenaza para los nuevos modelos de acceso a la innovación que se estudian en Europa.
De cara a la próxima ronda de negociaciones del TTIP (la décima) que tendrá lugar en Bruselas en julio, la Efpia ha querido dejar claro que la inclusión de un capítulo farmacéutico en el Tratado no será incompatible con ese objetivo. “La industria no va a eludir sus responsabilidades”, dice, convencida de que el TTIP puede fomentar el sector, asegurar el acceso a las innovaciones y garantizar la seguridad de los fármacos.