El cáncer de pulmón es una de las patologías que tienen un mayor impacto en todo el mundo, de hecho al año se diagnostican 1,8 millones de casos y es el responsable del mayor número de muertes, un 19,4 por ciento del total. Ante esta realidad las compañías farmacéuticas y los oncólogos del planeta tienen a la lucha en su contra como uno de sus principales objetivos a tenor de lo visto en Chicago la pasada semana en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).
La actividad investigadora se multiplica año a año y vivimos una eclosión de tratamientos y moléculas que poco a poco van reduciendo el índice de mortalidad en algunos tipos de cáncer.
Uno de los avances más destacados de los presentados en ASCO ha tenido a la farmacéutica alemana Boehringer Ingelheim como protagonista. En concreto, el estudio fase III LUX-Lung 8 que muestra como su molécula afatinib, en comparación con erlotinib, reduce un 19 por ciento el riesgo de muerte en pacientes con carcinoma epidermoide de pulmón avanzado.
Este incremento sustancial en los rangos de supervivencia se produce entre pacientes tras el fracaso del tratamiento con quimioterapia basado en platino en primera línea. Ante estos resultados Boehringer ha anunciado que este año presentará las solicitudes de registro globales para afatinib con la base del análisis completo del estudio.
Supervivencia
Una de las principales conclusiones que se observan en el estudio LUX-Lung 8 hace referencia a que se produce una prolongación de la supervivencia con una mediana de 7,9 meses con afatinib frente a los 6,8 meses que proporcionaba erlotinib. Lo que se escenifica en que los pacientes tratados con afatinib viven más que los tratados con erlotinib. Un 36,8 por ciento frente al 28,2 por ciento.
“Las guías internacionales reconocen erlotinib como un opción de tratamiento de segunda línea para carcinoma epidermoide de pulmón, y los mejores resultados observados con afatinib sugieren que este tratamiento podría ofrecer ventajas adicionales a esta población de pacientes”, manifestó Jean Charles Soria, investigador del ensayo clínico LUX-Lung 8 y responsable del Departamento Farmacológico del Centro Oncológico Gustave Roussy de París.
El funcionamiento de afatinib está relacionado con las mutaciones del los receptores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) y actúa como un inhibidor irreversible de las tirosin quinasa. Es decir, previene el desarrollo de la familia ErbB, involucradas en la proliferación, diferenciación y muerte celular programada.
Incluso, Boehringer apuesta por que afatinib pueda desempeñar un papel esencial en la prevención del crecimiento y diseminación de tumores más extendidos asociados a una alta mortalidad en otros tipos de cáncer, como el de mama y el de cabeza y cuello. De hecho, ya está realizando estudios fase III.