Los farmacéuticos vuelven a dar la bienvenida al blanco. No se trata de la progresiva pérdida del moreno de la piel adquirido por aquellos que hayan disfrutado del sol durante sus vacaciones —que también— sino del color predominante de la bata que volverán a ponerse para iniciar un nuevo ejercicio. Un curso que, a expensas de los vaivenes que, con forma de decreto, suelen sacudir inesperadamente y con frecuencia este sector, bien puede afrontarse con optimismo. Podría significar un punto de inflexión. Un antes y un después. En lo económico... Y, en especial, en lo asistencial.
Todo curso acarrea estrenos. La farmacia los encontrará en sus interlocutores directos. La mayoría de regiones cuentan con nuevos equipos en las Consejerías de Sanidad con los que —tras tomar el pulso a sus nuevas responsabilidades en los meses previos al parón estival— ahora se meterán en harina a negociar cómo estabilizar los pagos de recetas (Aragón y Baleares), elaborar nuevos conciertos de prestaciones (este es el caso de los colegios farmacéuticos valencianos), avanzar en nuevos servicios profesionales, etc.
Precisamente, el avance asistencial por la vía de los nuevos servicios puede considerarse la asignatura ‘estrella’ del curso, para la cual vienen preparándose los boticarios en estos últimos años. Por ejemplo, los próximos meses definirán cuál será el papel de la farmacia comunitaria en la estrategia sociosanitaria que ya elabora el Ministerio. El Consejo General sigue ‘moviéndose’ para que estos profesionales tengan más protagonismo que el papel casi testimonial que les asigna la última versión del ‘Documento base para una Atención Integral Sociosanitaria’ presentado en el último Consejo Interterritorial celebrado el 29 de julio. Las manifestaciones públicas del ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, apostando por esa mayor participación de la farmacia sigue siendo la mejor baza a jugar por el colectivo.
De forma paralela, los colegios seguirán trabajando en afianzar en algunos casos, o desarrollar en otros, sus cartera de servicios, sean o no remunerados por las Administraciones. Así, por lo avanzadas que ya están las negociaciones con sus Consejerías, este curso podría deparar novedades como las pruebas del cáncer de cólon en las boticas de Castilla y León, la preparación de SPD en Aragón o la realización de test rápidos del VIH en más regiones.
Repunte, pero con impagos
Para centrar esfuerzos en su avance asistencial será importante que se confirme la “incipiente recuperación” y los “brotes verdes” en la rentabilidad de las boticas que reflejan recientes informes (Antares; Aspime), si bien las farmacias de menor tamaño o aquellas que sufren impagos continúan en delicada situación. En este aspecto, la venta libre (ahora apoyada por la venta online) será, un ejercicio más, la “tabla de salvación” del sector, como así se atisba desde la asesoría Aspime. Ahora bien, los farmacéuticos, en especial los catalanes y valencianos, ‘estrenan’ curso con una pregunta ya demasiado habitual: ¿será este ejercicio el fin de los impagos?
Asimismo, la agenda de la farmacia para el periodo 2015-2016 refleja otras cuestiones como la interoperabilidad de la e-receta, una ‘asignatura’ que se viene arrastrando desde cursos anteriores. A buen seguro, a estas tareas se añadirán otras, pero lo que no se quiere escribir en esta agenda son palabras como “liberalización” o “decretos”, que nada gustan.