En la semana en la que Regreso al Futuro ha acaparado los comentarios cinematrográficos, la farmacia española ha vivido un Regreso al Pasado. Volver a conocer un pronunciamiento de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el modelo farmacéutico regulado español. Volver a leer las mismas sugerencias liberalizadoras sobre propiedad de boticas, ordenación, colegiación y venta de ciertos medicamentos, más otras del mismo calado dentro de un informe de 152 páginas. Volver a presentar los avales —sanitarios, políticos y jurídicos— con los que cuenta el denominado modelo meditarráneo. Volver a recibir el “apoyo” y “compromiso” por el Ministerio de Sanidad, Comunidades Autónomas y partidos políticos.
A la CNMC se le acusa de seguir anclada en aquellos tiempos desde los que Marty McFly viajó al 21 de octubre de 2015, la misma fecha en la que se conoció este informe sobre el sector de oficinas de farmacia. “Es repetitivo, el mismo de hace 20 años”, valora el presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Jesús Aguilar. También otras voces, como el vicepresidente de Cofares, Juan Ignacio Güenechea, coincidían en esta antiguedad: “sus ideas son viejas, además de inexactas”, apunta.
Aguilar saca la larga lista de adeptos a la causa: “El modelo está avalado no solo por los partidos políticos, sino por todos los Gobiernos, presidentes de comunidades autónomas, consejeros de Sanidad, asociaciones de pacientes, tribunales nacionales, y tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Luxemburgo”. El presidente del Consejo General recuerda que “no hay que pensar en el mercado, como piensa este este informe, sino en el paciente”.
Las reacciones del resto del sector están alineadas con la del Ministerio de Sanidad y CGCOF. Con unas palabras u otras. Con mayor o menor dureza. Desde la patronal farmacéutica nacional FEFE aseguran estar “hartos de la inquina de Competencia hacia la farmacia”, como así confirma su presidente, Fernando Redondo. Su homólogo de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), Jesús C. Gómez, prefiere hablar de la “Comisión de Incompetencia (sic)”. “Si se aplicase lo sugerido en ese informe, se cargaría tres pilares básicos: las personas, la salud y la sostenibilidad”, enumera Gómez.
La distribución se suma
La distribución nacional también mostró su apoyo incondicional al modelo farmacéutico regulado frente a las sugerencias liberalizadoras de Competencia: eliminar la exclusividad de la propiedad de boticas en manos de farmacéuticos, suprimir módulos de distancia y población, venta de OTC en otros canales, acabar con la colegiacion obligatoria...
Por ejemplo, Miguel Valdés, director general de su patronal nacional Fedifar, recuerda que “siempre hemos apoyado el modelo farmacéutico de España, que creemos que es el más eficiente para los ciudadanos, se adapta a sus necesidades y garantiza el acceso a sus tratamientos en condiciones de seguridad y equidad”. Su valoración del informe de Competencia es claro: “adoptar las recomendaciones que se proponen en este estudio sería negativo para el mantenimiento del Sistema Nacional de Salud; no mejoraría el acceso de los ciudadanos a sus medicamentos, al tiempo que, sin duda, resultaría más costoso”, valora Valdés.
Por su parte, Antonio Pérez Ostos, presidente de Cecofar, lo califica de “barbaridad”, mientras que Vicenç Calduch, homólogo de Fedefarma, cree que “responde a los intereses de unos pocos en detrimento de una sociedad”.
Apoyo político
El Ministerio de Sanidad cortó de raiz todo atisbo de efecto de este informe. El Departamento que dirige Alfonso Alonso cree que las prácticas sugeridas por Competencia “pondrían en riesgo la salud de los ciudadanos, al no estar garantizada la asistencia profesional, además de fomentar prácticas fraudulentas, como la venta de medicamentos falsificados”. Sanidad asegura que “siempre defenderá un modelo gracias al cual ha sido posible avanzar en el buen uso de los medicamentos, así como en la adherencia terapéutica”.